He pasado muchas noches recapacitando sobre lo que ocurrió aquel fatídico día, cuando liberé mi poder y cambió mi vida para siempre. Los recuerdos de esa noche, y sobre todo la mirada de Leona, aun me perturban y me hacen pensar si hice lo correcto aquella noche.
El frenesí de la batalla se había evaporado y con la respiración aún agitada, contemple mis manos manchadas de sangre caliente. Había matado a los ancianos Solari en un arrebato de furia. Me había liberado de mi celda y los había aniquilado a todos, sin que pudieran defenderse. Pero no me arrepentía de mis actos, fue pura supervivencia. Su fe radical no consentía creer en otros dioses que no fuera el Sol y menos en el poder de la Luna. Me acusaron de herejía y querían ejecutarme por ello, y lo habrían conseguido de no haber desatado mi poder.
Mire el suelo lleno de los cuerpos que había masacrado, al ver las brillantes armaduras doradas, automáticamente pensé en Leona.
<<Dioses, tengo que hablar con ella, explicárselo... ella vio lo mismo que yo, ella me entiende >>. Cuando alcé la mirada, ella se acercó corriendo hacía donde estaba, con su armadura Solari radiante. Al acercarse pude contemplar su cara, estaba desencajada por el horror de la escena.
- ¡Asesina! - me acusó - Diana...¿Cómo has... cómo has podido? - su voz sonaba entrecortada
- No me dejaron otra opción, iban a ejecutarme. Nadie me quería escuchar ni ayudar, ¿Qué querías que hiciera?
- Siempre hay otra opción Diana, podrías haber huido, estaría dolida, pero lo habría entendido, sin embargo, esta masacre...era innecesaria
Miró a su alrededor abatida y se acercó a uno de los cadáveres de los ancianos. Se arrodilló sobre el manchando su armadura de sangre y pegó su frente a la del anciano, le susurró algo que no pude escuchar y le cerró los ojos, que aún estaban abiertos en una mueca de espanto. Al levantar la cabeza, la mirada gélida que me dirigió me rompió el alma, sus ojos brillaban, conteniendo las lágrimas, pero me miraban con furia.
<<No llores, no llores por mi culpa Leona.>>. Leona no lloró, pero tampoco se pronunció.
- Intenté lidiar con esta situación por el buen camino, pero los ancianos no daban su brazo a torcer - intenté explicarme - ¿no podían respetar mis creencias? Les di pruebas de que los Lunari existían.
- Yo te respetaba - gritó Leona - ¿no podías conformarte conmigo? Con el tiempo quizás les habría convencido... ahora lo has estropeado todo... la memoria de mi pueblo, los libros... ni siquiera has mostrado clemencia por mi familia, mi abuelo... - dijo mirando hacia su cadáver - has manchado la mi casa con su sangre ¿tan poco te importo?
- Tu si me importas, no voy a tomar represalias contra ti - no había pensado en ello, en la familia de Leona, en cuanto tomé el poder de la Luna, algo se apoderó de mi y era incontrolable e insaciable... hasta que no mate a todos no se calmó.
- Oh! Vaya!, gracias por no matar a tu mejor amiga. - dijo sarcástica, entonces se levantó del suelo, su mirada aún destilaba ira - No, no te importo, creo que nunca te he importado, no te ha importado hacerme daño. Has intentado imponer tus creencias y has matado por ellas.
- También ellos me imponían las suyas - le contesté furiosa - estaba encarcelada, iban ha ejecutarme al alba, simplemente hice lo necesario para sobrevivir
- No esperes que te de la razón por que no la tienes, esta vez te has pasado. Nunca te perdonaré lo que has hecho. Tendrías que haberte ido en el momento en que encontraste esos objetos. - apretó entonces su espada y la levantó hacia mi - Ahora vete y no vuelvas nunca más aquí o te juro por dios que la próxima vez tendrás que enfrentarte a la fuerza del Sol y a mí.
Eran duras palabras. Intenté acercarme, pero hizo un amago de atacarme y retrocedí, había roto nuestra amistad el mil pedazos.
- ¡Lárgate de aquí! - me gritó llorando - para mi estas muerta Diana
El pueblo estaba despertando de aquella oscura noche, pronto descubrirían lo que había hecho. Reclamarían mi cabeza. Debía huir.
<<Debo esconderme antes de que me
atrapen. Leona no me ayudará, aquí nuestros caminos se separan.... tengo que huir hacia
aquel bosque...>>. Cogí mi espada y corrí todo lo que me permitían mis piernas y dentro del bosque seguí corriendo aunque ya no había peligro.
Me desperté gritando y con palpitaciones, otra vez esos recuerdos, me atormentaban como pesadillas... ¿Era la culpa lo que me atormentaba? ¿Remordimientos?
<< ¿Habré despertado a
Syndra?, hay ruido fuera...>>. Miré el reloj de mi mesilla, marcaba casi el medio día, debía ser la última en levantarme. Me acerqué a la cocina a beber un poco de agua.
-¿Estás bien Diana? Te he oído
gritar... - Syndra estaba atareada preparando algo en una sartén.
- Fue solo un mal sueño - dije intentando quitarle hierro al asunto, ella levantó una ceja perspicaz
- ¿Qué te parece si te preparo una buena taza de café y me lo cuentas?
Una leve sonrisa asomó en mi cara...<< Ella sabe cómo
animarme>>.
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