La fuga
Fiora y yo hemos entrado a comer
en la Posada del Invocador, ya que me invita a comer le he dicho que elija el
sitio que más le guste. Cuando llegamos observo la fachada, no me atrae mucho
la atención y parece un sitio sencillo, pero no puedo ver el interior porque
las cortinas están corridas, supongo que para que el sol no moleste a los
comensales, a estas horas es insoportable… sin embargo el lugar engaña. Cuando
entramos el lugar me gusta, es un sitio moderno, tranquilo y amplio, me
envuelve el aire acondicionado que me alivia el calor exterior.
<< Mmmmm… que
gustito>>
El métier nos acompaña a nuestra
a nuestra mesa, de camino veo algunas caras conocidas y sonriendo les saludo
levemente con la mano. Nos sentamos en una de las mesas del fondo porque el
restaurante está lleno, pero no me importa, el anfitrión nos pasa la carta de
vinos y la de menús y nos deja pensar en que queremos mientras va a atender a otros
clientes que han llegado.
Abro la carta de menús y leo el
contenido.
<< Entrantes: ensalada de la casa,
gazpacho andaluz, encurtidos variados,… mmm creo que la ensalada… primeros platos: rissotto de
verduras, ratatouille, estofado de ternera… madre mía, que bueno debe de estar
todo… ¿Qué me pido?>>
- ¿Quieres una ensalada para las
dos? – le pregunto a Fiora
- Me parece bien – contesta
Iba a añadir algo más, pero se
calla porque le llaman al móvil y lo coge.
- Disculpa – me dice y lo
descuelga - ¿Si?... pero si cuando me he
ido se habían ido todos… además he visto a Annie irse con usted calle abajo… ¡tranquilícese!
Ahora mismo voy, no se preocupe, no se habrá ido lejos… si, si, adiós hasta
ahora – y cuelga, estoy desconcertada por lo que han hablado y quien era el
interlocutor, ahora Fiora esta alterada e inquieta.
- ¿Ha pasado algo? – pregunto
- Diana, lo siento mucho, me
tengo que ir, ha ocurrido un incidente con una alumna del colegio, mil
perdones. – comenta
- ¡Pero espera!, no me voy a quedar aquí sola… me voy contigo y me
explicas lo que haya pasado y si puedo te ayudaré – replico
- Te lo agradezco. – me dice
De camino al colegio me explica
la conversación que ha tenido anteriormente por teléfono, que estaba hablando
con la tía de Annie, Elizabeth, que es la que cuida y se encarga de la niña
desde que sus padres murieron.
<< Pobre, es huérfana… lo
debe de estar pasando mal>>
También me dice que la tía ha
llegado tarde por una avería en su coche y que cuando llegó al colegio a
recoger a la pequeña, ella no estaba esperándola, sin embargo Fiora está
convencida de que ha visto a Annie irse con su tía, aunque viendo el problema
tal vez alguien se hizo pasar por su tía.
- Desde que asesinaron a sus
padres han sido todo problemas con la niña, se ha vuelto muy distante y
negativa, es maleducada y se comporta mal en clase y con sus compañeros, va a la psicóloga de la escuela, pero no parece mejorar…
<< Eso es verdad, el día
que fui a contarles el cuento se sentó
empujando a los niños y les sacó la lengua, aunque yo pensaba que eran cosas de
niños>>
- … incluso ni siquiera viste igual,
ahora va toda de negro y con ropajes góticos, parece uno de los hijos de la
familia Adams… avisé a su tía pero
tampoco le hace caso – continua Fiora
Aparcamos el coche, hay una mujer
bajita de mediana edad, aunque aparenta más, tiene el pelo descuidado y ojeras,
parece como si llevara días sin dormir. Se pasea de lado a lado de un banco.
- Ahí está Elizabeth – afirma Fiora
Salimos del coche apresuradas y
nos dirigimos a ella.
- Señorita Fiora! Gracias por
venir tan rápido, quería hablar con usted antes de llamar a la policía, sigo
sin noticias de Annie – dice la mujer
- ¿No sabes con quien se
pudiera haber ido?- cuestiona Fiora
La mujer tiene los ojos rojos de
haber llorado recientemente, se le escapa una lágrima pero contiene las demás.
- No, no… hace unos días que
hablo poco con ella, no me dirige la palabra y no sé porque, si se ha fugado
con alguien me preocupa que haga alguna locura, es inmadura y no sabe afrontar
los problemas con la razón, actúa por impulsos – contesta Elizabeth
- ¿Y no sabes si ha hecho
recientemente nuevas amistades? – sigue preguntando mi amiga
- No lo sé – es lo único que
responde la mujer
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