lunes, 30 de junio de 2014

POSESIÓN INFANTIL (PARTE I) - CAPÍTULO 1

La fuga


Fiora y yo hemos entrado a comer en la Posada del Invocador, ya que me invita a comer le he dicho que elija el sitio que más le guste. Cuando llegamos observo la fachada, no me atrae mucho la atención y parece un sitio sencillo, pero no puedo ver el interior porque las cortinas están corridas, supongo que para que el sol no moleste a los comensales, a estas horas es insoportable… sin embargo el lugar engaña. Cuando entramos el lugar me gusta, es un sitio moderno, tranquilo y amplio, me envuelve el aire acondicionado que me alivia el calor exterior.

<< Mmmmm… que gustito>>

El métier nos acompaña a nuestra a nuestra mesa, de camino veo algunas caras conocidas y sonriendo les saludo levemente con la mano. Nos sentamos en una de las mesas del fondo porque el restaurante está lleno, pero no me importa, el anfitrión nos pasa la carta de vinos y la de menús y nos deja pensar en que queremos mientras va a atender a otros clientes que han llegado.
Abro la carta de menús y leo el contenido.

<< Entrantes: ensalada de la casa, gazpacho andaluz, encurtidos variados,… mmm creo que la ensalada… primeros platos: rissotto de verduras, ratatouille, estofado de ternera… madre mía, que bueno debe de estar todo… ¿Qué me pido?>>

- ¿Quieres una ensalada para las dos? – le pregunto a Fiora
- Me parece bien – contesta

Iba a añadir algo más, pero se calla porque le llaman al móvil y lo coge.

- Disculpa – me dice y lo descuelga - ¿Si?... pero  si cuando me he ido se habían ido todos… además he visto a Annie irse con usted calle abajo… ¡tranquilícese! Ahora mismo voy, no se preocupe, no se habrá ido lejos… si, si, adiós hasta ahora – y cuelga, estoy desconcertada por lo que han hablado y quien era el interlocutor, ahora Fiora esta alterada e inquieta.
- ¿Ha pasado algo? – pregunto
- Diana, lo siento mucho, me tengo que ir, ha ocurrido un incidente con una alumna del colegio, mil perdones. – comenta
- ¡Pero espera!, no me voy  a quedar aquí sola… me voy contigo y me explicas lo que haya pasado y si puedo te ayudaré – replico
- Te lo agradezco. – me dice

De camino al colegio me explica la conversación que ha tenido anteriormente por teléfono, que estaba hablando con la tía de Annie, Elizabeth, que es la que cuida y se encarga de la niña desde que sus padres murieron.

<< Pobre, es huérfana… lo debe de estar pasando mal>>

También me dice que la tía ha llegado tarde por una avería en su coche y que cuando llegó al colegio a recoger a la pequeña, ella no estaba esperándola, sin embargo Fiora está convencida de que ha visto a Annie irse con su tía, aunque viendo el problema tal vez alguien se hizo pasar por su tía.

- Desde que asesinaron a sus padres han sido todo problemas con la niña, se ha vuelto muy distante y negativa, es maleducada y se comporta mal en clase y con sus compañeros, va a la psicóloga de la escuela, pero no parece mejorar…

<< Eso es verdad, el día que fui a contarles el cuento se sentó empujando a los niños y les sacó la lengua, aunque yo pensaba que eran cosas de niños>>

- … incluso ni siquiera viste igual, ahora va toda de negro y con ropajes góticos, parece uno de los hijos de la familia Adams… avisé a  su tía pero tampoco le hace caso – continua Fiora

Aparcamos el coche, hay una mujer bajita de mediana edad, aunque aparenta más, tiene el pelo descuidado y ojeras, parece como si llevara días sin dormir. Se pasea de lado a lado de un banco.

- Ahí está Elizabeth – afirma Fiora

Salimos del coche apresuradas y nos dirigimos a ella.

- Señorita Fiora! Gracias por venir tan rápido, quería hablar con usted antes de llamar a la policía, sigo sin noticias de Annie – dice la mujer
- ¿No sabes con quien se pudiera haber ido?- cuestiona Fiora

La mujer tiene los ojos rojos de haber llorado recientemente, se le escapa una lágrima pero contiene las demás.

- No, no… hace unos días que hablo poco con ella, no me dirige la palabra y no sé porque, si se ha fugado con alguien me preocupa que haga alguna locura, es inmadura y no sabe afrontar los problemas con la razón, actúa por impulsos – contesta Elizabeth
- ¿Y no sabes si ha hecho recientemente nuevas amistades? – sigue preguntando mi amiga
- No lo sé – es lo único que responde la mujer 

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