La llamada del norte
Cuando Kayle me llamó a su despacho, su expresión ya me anunciaba que no traía buenas noticias… o al menos no para mí.
- La Academia de Combate y el Instituto de Guerra nos han enviado la próxima promoción de reclutas... Irás con ellos a la Grieta del Invocador, - dijo, usando ese tono que siempre empleaba cuando presentaba una orden disfrazada de oportunidad - Necesitan disciplina. Y tú… puedes aprender a trabajar con otros.
- ¿Con los novatos? - arqueé una ceja - ¿Otra vez?
- Eres de mis mejores agentes. Serás una instructora más que competente para ellos. Tómatelo como unas vacaciones después de tu última misión - la miré desafiante; hacer de niñera no estaba entre mis aficiones - Irás, no hay más que hablar. Y esta vez, Diana… contén tus impulsos.
Suspiré. Era inútil llevarle la contraria.
- Está bien - respondí - Pero si un cadete intenta lanzarme un hechizo sin apuntar, no me hago responsable.
Creo que la oí bufar, pero salí del despacho sin mirar atrás.