miércoles, 18 de mayo de 2022

UN PROPÓSITO MÁS GRANDE - CAPÍTULO 4

Reencuentros

- ¿Zed? - dijo alguien desde otra celda - ¿eres tú de verdad? - tosió, yo me quedé en silencio, ¿quién podía conocerme ahí dentro? 
- Si ¿Quién lo pregunta? - dije
- Soy Diana - volvió a toser aquella voz, esta vez con más intensidad
- No puedes ser ella, está muerta - dije muy convencido, aunque hice una breve pausa - la vimos caer por un precipicio y ser engullida por un alud hace semanas, nadie puede sobrevivir a eso ¿Quién eres? - insistí, esta vez con un tono más enfadado
- Pues sobreviví - contestó - me encontraron malherida en el fondo del valle y me cuidaron hasta que me recuperé, después... - se hizo el silencio unos segundos - después me apresaron los Solari 
- No te creo - contesté sin dar mi brazo a torcer, no podía ser verdad, ¿cómo podía haber sobrevivido alguien a aquello?, mis compañeros de celda empezaron a murmurar algo aunque no presté atención a sus susurros, esa no era la voz de Diana, era una voz rasposa, desgastada y temblorosa al contrario de la de ella que era firme y enérgica  - ni siquiera reconozco tu voz
- ¿Qué gano mintiendo? - me quedé pensando, realmente no sabía que contestarle - ¿recuerdas cuando entré en el cuerpo, hace ya dos años?, a la semana nos asignaron juntos la primera misión, eran dos cacos que atracaban joyerías. A pesar de ser una misión sencilla estaba nerviosa y metí la pata con el procedimiento haciendo que uno de los ladrones escapara después de abatir a su compañero - hice una breve pausa - justo cuando iba a reportar mi fallo dándole un informe a Kayle me quitaste la palabra y asumiste la culpa para evitar que me echaran porque era la nueva y estaría a prueba - continuó hablando sin dar lugar  a réplicas - pasé semanas encerrada en la casa de tu novia revisando cámaras de video de la zona, movimientos sospechosos de cuentas y estudiando cualquier registro para encontrar al ladrón que se escapó y no sentirme en deuda contigo. Lo atrapamos la semana siguiente antes de dar un nuevo golpe con otro compinche. 

Quien fuere aquella persona había sembrado la semilla de la duda en mis pensamientos. Eso solo podía saberlo alguien muy cercano a mi, por no decir exclusivamente Diana, Syndra y yo... ¿comó podía saber eso?¿realmente podía ser Diana?, noté como se me aceleraba el pulso

- ¿Cómo sabes eso? - inquirí nervioso
- Te lo he dicho, soy Diana, ¿necesitas más pruebas? Una más reciente, Nicole - tanto Marcus como yo miramos a Nicole confusos, ella nos miró igual de perpleja - supongo que estás ahí también... te salvamos de caer por el barranco porque somos un equipo y nadie queda atrás
- ¡Es cierto, es ella! - gritó Nicole con voz cantarina - esas mismas palabras... ¿Cómo sobreviviste a la caída?¿Cuánto llevas aquí?
- Usé mi escudo todo lo que pude, a pesar de ello me abrí la cabeza contra una roca al impactar, además de romperme varios huesos...

Aunque algo afectado y sorprendido, por aquel agradable y milagroso descubrimiento de que Diana siguiera viva, escuché la aventura que había sufrido Diana durante su estancia con los Lunari, de lo que le habían enseñado sobre su historia, como vivían y el terrible evento del templo cuando la capturaron finalmente los soldados Solari.

- Como os han atrapado a vosotros - preguntó Diana
- Fue hace cuatro días - Marcus tomó la palabra - después del alud llegamos a las ruinas que habíamos divisado, pero no había nada allí, tan solo columnas roídas por el tiempo, vestigios de los que fue en algún momento. 
- Estábamos desmoralizados - interrumpió Nicole - evitábamos hablar entre nosotros y sobre todo mencionarte
- Fue un duro golpe Diana - comenté - no me he había dado cuenta de lo unidos que estábamos hasta que te había perdido, y ahora te he recuperado - calle un momento - aún no me creo que este pasando
- Después de eso mandamos un comunicado, - el turno volvió a Marcus que continuó relatando - Kayle nos ordenó seguir con la misión, en parte porque es importante recuperar ese amuleto y en parte para mantenernos distraídos y evitar pensar en lo ocurrido mientras trabajábamos, pasamos un par de días a la deriva rastreando otras ruinas donde buscar el amuleto - suspiró profundamente y continuó relatando - intentábamos concentrarnos en la misión para no pensar en ti pero no sabíamos hacia donde ir, finalmente nos encontramos con la batida de búsqueda y decidimos unirnos. Hace cuatro días nos dividirnos para cubrir mayor área del valle y nos separamos de nuevo, nuestro grupo registraría la mitad este y el otro la oeste, sin embargo, después de varias horas de remover piedras y de escarbar entre el barro y la nieve un escuadrón de reconocimiento Solari nos descubrió y nos apresó, conseguimos disparar una bengala de SOS y avisar por el walkie, pero... - calló de repente, no hacía falta que continuara, tenían tantas dudas sobre lo que les deparaba como yo
- ¿Con que excusa os han apresado? - preguntó mi amiga, tenía un deje de burla en la voz
- ¡Ninguna! - gritó Nicole - simplemente lo hicieron
- Supongo que porque estábamos en su territorio y les pareceríamos amenazadores hablando por los walkies, armados y lanzando bengalas, vete tú a saber que habrán pensado en sus pequeñas mentes tribales - dije despectivamente

Nos callamos de repente cuando oímos el rechinar de la puerta principal y unos pasos se aproximaron hasta nuestra celda, el guardia abrió la compuerta y oí el sonido metálico de una bandeja <<hora de la comida>>, después salió sin detenerse en ninguna celda más.



- A ti no te dan de comer? - dijo Nicole extrañada
- Hay días que no, pretenden mermar mi moral - contestó Diana - lo peor es que lo están consiguiendo, a veces ya no distingo que es real y que no, tengo delirios y momentos de semiinconsciencia, quizá en un par de horas me pegunte si realmente estas aquí

- Ahhhh, malditos, ahhahhahaah - gritaba furioso y empecé a  golpear frenéticamente los barrotes de la celda con la bandeja para hacer ruido, segundos después se me unieron Nicole y Marcus, a los pocos minutos aparecieron dos soldados pegando un portazo y mandándonos a callar y pidiendo explicaciones de ese alboroto.

- Falta comida para una rea, no es suficiente con estar encerrados injustamente y sin derecho a un abogado ni juicio que encima queréis matarla de hambre, ¡está enferma! ¡Necesita un médico! - gritaba furioso
- No creo que estéis en posición de exigir - dijo uno de los soldados que tenía una voz rasposa - podemos ser menos generosos con vosotros y darle las sobras a los cerdos que bien agradecidos las recibirían
- Ya no os ponéis tan gallitos si hablamos de vuestro plato ehh - dijo el otro sarcástico - seguro que ya no armarán tanto barullo si quieres comer  - hizo una pausa - en cuanto a ella.. pronto no necesitará curarse ni comer más...
- No hay honor en tratar así a alguien que no puede defenderse - repliqué casi escupiendo cada palabra
- Recibe lo que ha sembrado, tampoco hubo honor en lo que ella hizo a los ancianos de nuestro pueblo - contestó el soldado que parecía más mayor - no podían defenderse y aun así los mató

Todos nos quedamos callados, sin saber cómo replicar a eso. Derrotado y enfurecido me fui al fondo de la celda a pensar en cómo podía ayudar a Diana. De repente los soldados se dirigieron a otra celda, seguramente la de Diana, ya que no habíamos oído a nadie más allí encerrado, entraron agitadamente, Diana empezó a quejarse y gritar, oímos un forcejeo y como arrastraban a alguien. 

- Ehh, déjala en paz - gritaba Nicole y Marcus alarmados
- Dejadla! - grité - dejadla en paz

Los guardias le murmuraban algo pero no conseguí oír nada, seguidamente empezaron a andar. Pasos. Me acerqué de nuevo a la puerta asomándome entre los barrotes. Los guardias pasaron acompañados de Diana, se la llevaban.

- No por favor... - susurró Nicole
- Diana... yo... lo siento mucho - le dije con la voz rota
- Mierda, malditos bastardos - di un golpe a los barrotes y me derrumbé de rodillas en el suelo - tenemos que pensar en cómo salir de aquí y pronto - suspiré cansado - rápido, ayudadme a buscar algo con lo que hacer un cuchillo o algo fino con lo que abrir esa maldita cerradura.

No había mucho donde buscar, la celda solo contenía un camastro de madera con un colchón de paja y una letrina embozada, además de la bandeja de comida << si por lo menos fuera de muelles como las de la ciudad podríamos quitarlos para intentar forzar la puerta o hacer un arma puntiaguda...>>

- Si la cama fuera de muelles - Marcus se sentó en la cama y se impulsó arriba y abajo, como imitando cuando rebota una cama de muelles, la madera crujió un poco
- Eso es! - saltó Nicole - La cama!
- No entiendo - dije cansado - ¿Qué pasa?
- Levanta - ordenó Nicole a Marcus - Vamos! 

Acto seguido lanzó el colchón de paja lejos de ella y empezó a forzar la madera.

- No os quedéis ahí parados y ayudadme! - nos miró con prisa - ¿es que no lo entendéis?  - estábamos en blanco y Nicole puso los ojos en blanco con exasperación - la madera se astilla, ¡idiotas!

La fuga

Mi cerebro hizo click, instintivamente moví mis piernas para ayudar a Nicole a romper el marco de la cama y así tener algo como arma y conseguir una astilla lo suficientemente fina como para que entrara por la cerradura. Desarmamos la cama con cuidado de que no nos oyeran y con golpes secos rompimos algunos trozos.

- Muy bien, muy bien - dije algo animado cuando saqué un trozo parecido a un puñal 

Intenté conseguir alguno más fino para la cerradura, pero todas las astilla eran o demasiado gruesas y no cabían o demasiado débiles y se rompían al intentar forzarla, todo intento fue inútil por nuestra parte.

- Tenemos que conseguir la llave - dijo Marcus
- ¿Cómo? Los guardias no van a dárnoslas con solo pedirlas - Nicole se rio sin ganas

Notaba como los pensamientos fluían en mi mente a toda velocidad, tuve una idea.

- Volvamos a montar la cama para que no se note - ambos me miraron extrañados - hacedme caso. Marcus y yo nos pelearemos, volveremos a montar follón, Nicole, tu tendrás la parte más delicada y difícil... - ella me miró expectante - llamarás al guardia y tendrás que convencerle de que entre dentro para separarnos. Cuando entre nos abalanzaremos sobre él para quitarle las llaves con esto - dije señalando las estacas que habíamos conseguido fabricar. - No lo matéis - advertí
- ¿Y que pasa sin viene más de un soldado? - preguntó Marcus con duda - sería lo normal ya que somos tres...
- Si vienen más.... habrá que improvisar y esforzarse más - dije sonriendo de medio lado - ahora que tengo un arma puedo atacar con mis sobras, no es lo mismo que mis cuchillas pero valdrá...

Terminamos de disponer todo conforme al plan y comenzamos la función.

- Esta bien - Marcus levantó los hombros complacido acto seguido sentí un golpe y un dolor intenso en la boca del estómago que me habría hecho vomitar si hubiera tenido algo dentro del estómago
- Eso no me lo esperaba, cabrón - le grité - se supone que debe ser una farsa
- Solo hago que parezca más verídico - rio y me lanzó otro potente puñetazo que esta vez pude esquivar, comenzamos el baile
- Ehh. ayuda! Guardiaaa! - Nicole se acercó a los barrotes con cara asustada <<debería haber sido actriz...>> - párenlos o se van a matar! Por favorr!!!!

Segundos más tarde apareció un hombre ancho de espaldas malhumorado.

- ¿¡Qué coño pasa aquí!? ¿¡Otra vez armando follón!?
- Ayuda, por favor se quieren matar - dijo Nicole con voz lastimera
- Pues que se maten, un problema menos para nosotros - el hombre se giró y Nicole rápidamente le cogió del brazo para retenerlo - suéltame furcia
- Por favor! Te lo ruego, van a matarse...tampoco querría que te metieras en problemas si eso ocurre durante tu turno

Entonces empujé a Marcus hacía la cama que habíamos medio reconstruido y la volvimos a destruir al caer sobre ella. nos insultábamos y pegábamos como si nos fuera la vida en ello. El guardia sacó las llaves con ademán de entrar y separarnos. Nicole se acercó sigilosa a la puerta el hombre sacó las llaves con intención de entrar, pero de repente cambió de opinión y las volvió a guardar.
 
- Voy a avisar a mis compañeros...
- No! Espera - sin tiempo a reaccionar Nicole le volvió a enganchar del brazo y lo atrajo hacia si de un tirón agarrándolo del cuello, con la mano libre sacó el puñal de madera y se lo puso en la yugular
- Maldita perra mentirosa - gritó el guardia
- Como digas algo más te voy a desangrar como un cochinillo - apretó más la astilla a su cuello, dejando que cayera un fino hilillo de sangre - suelta las llaves

El hombre apretó los dientes pero no obedecía, Marcus y yo nos levantamos y cogimos restos de la cama, corrimos a ayudar a Nicole, a través de los barrotes sujetamos al hombre con fuerza mientras Marcus le cogía las llaves.

- Las tengo! - gritó Marcus sonriente
- No vais a conseguir escapar de aquí, esto es una fortaleza, y me temo que es tarde para vuestra amiga

Mi rostro se volvió de sombras, furioso. Apreté su muñeca aún más contra su espalda, retorciéndola, si apretaba un poco más le rompería el brazo, el hombre empezó a quejarse de dolor. Marcus mientras abrió la puerta.

- Que le habéis hecho - el soldado rio
- La sangre y el fuego purificarán su alma, la luz del sol la va a hacer arder hasta que no queden ni los huesos!
- Ahhhh - con el garrote de la cama le di un golpe en la cabeza con rabia, el hombre cayó inconsciente al instante

Despojamos al guardia de su armadura y sus armas y lo atamos de pies y manos con los jirones de mi camiseta, también le tapamos la boca. Lo encerramos en la celda e intentando calmar los nervios seguimos con el plan. Marcus se colocó la armadura Ra'horak, ya que era al que mejor le venía de los tres.

- Deprisa, salgamos antes de que se despierte o entren a buscarlo... - dijo Nicole

Marcus salió primero, para inspeccionar el terreno, había un guardia haciendo ronda, pero sus pasos se alejaban de donde se encontraban.

- Psss.. vía libre, salid - anunció, Nicole salió blandiendo la pata de la cama como si fuera un bate, yo sujetaba las estacas como si se tratara de mis cuchillas
- Tenemos que encontrar el almacén de armaduras y armas, nosotros llamamos demasiado la atención
- Me daré una vuelta por estos pasillos a ver si encuentro algo, escondeos de los guardias que hacen ronda
- Ten cuidado que no te descubran  - advirtió Nicole - por ahora eres el único que puede mezclarse entre ellos

Esperamos durante unos diez minutos hasta que oímos acercarse a alguien con paso firme, rápidamente nos escondimos en la pared opuesta del pasillo detrás de unas grandes macetas con plantas ornamentales, si era un guardia y miraba hacia nuestra dirección, no dudaría en saltar sobre el para darle un golpe en la cabeza y dejarlo inconsciente, no dejaría que nos descubriera. 

Tuvimos la mala suerte de que así ocurrió. Nicole saltó sobre el hombre como una rapaz sobre su presa y le golpeó en el casco con su arma.

- Auuu - se quejó - que soy yo idiotas - Marcus se quitó el casco dolorido
- ¡Perdón! - se disculpó Nicole - pensábamos que eras el guardia de la ronda que volvía
- ¿Has encontrado algo? - pregunté
- Si - el chico se acariciaba allí donde le había golpeado Nicole - me va a salir un buen chichón maldita - dijo mirando con odio a Nicole
- ¿Y bien? - contesté ignorando su comentario
- Hay una sala almacén con repuestos de armadura y armas hacia la derecha, tenemos que ir por ese pasillo... me he cruzado con un par de guardias cambiando de turno a mitad camino, volveré a ir delante para ver si esta despejado, pero quedaos cerca por si tenemos que actuar contra alguno, no me fio de que aparezca alguien de improviso.... hay una zona con escaleras para subir al piso de arriba, quizás tengamos que salir por ahí

Primero nos dirigimos al almacén como había dicho Marcus, por suerte no nos topamos con ningún guardia, ya que se habían ido por otros pasillos a  hacer ronda. Una vez allí nos vestimos la armadura Ra'Horak y cambiamos las estacas de la cama por armas de verdad, teníamos que ser rápidos antes de que encontraran nuestra celda vacía, salvo por el soldado atado y amordazado a la cama.

Como dijo Marcus, las escalera subían al piso de arriba, estábamos ya a punto de salir de aquel sótano siempre en penumbra cuando alguien nos llamó desde nuestras espaldas.

-Ehhh! Vosotros, que hacéis aquí? Aun no hay que cambiar de turno

Marcus apretó el pomo de su espada con intención de atacar, <<Marcus no hagas ninguna estupidez, detente!>>, rápidamente le puse una mano en el pecho, aquel hombre grande y fortachón era impulsivo y sabía que atacaría a aquel soldado a la desesperada, lo que alertaría a más soldados allí con el ruido. 

- Yo me encargo - le susurré entre dientes

El guardia apretó también la mano a su espada, desconfiado.

- Vamos compañero, no hay de que alarmarse. Solo hemos venido a pulir nuestras armaduras... - el hombre arrugó el entrecejo estudiando mis palabras, miraba atentamente nuestros rasgos. - solo queremos que estén tan brillantes que cieguen a la luz del sol

- ¿¡Pero que blasfemias estas diciendo!? El sol no nos ciega, sino que ilumina nuestro camino! - antes de que dijera nada más y se alterara invoqué una de mis sombras detrás de Ra'Horak y con mi voluntad le golpeé en la nuca desde atrás, dejándolo inconsciente.

- Vámonos ya, no tardarán en descubrir que nos hemos ido.. - resoplé pensando en como resolveríamos todo eso mientras subía las escaleras. Nuestras armaduras tintineaban al movernos - tenemos que encontrara a Diana cuanto antes

Las mazmorras de las que salíamos estaban pobremente iluminadas con pequeñas lámparas de aceite y antorchas, por lo cual  al salir al exterior la brillante luz el sol nos cegó instantáneamente. Eché un rápido vistazo a mi alrededor. Estábamos en un gran patio circular con una arena en medio donde varias decenas de guerreros entrenaban, unos luchaban con espada o lanzas, otro disparaban a dianas y muñecos de entrenamiento con sus arcos bien tensados.  Un segundo piso se sostenía sobre columnas ordenadamente distribuidas en círculo. También bajo los arcos y columnas reconocí una herrería donde mas soldados hacían cola para afilar sus espadas o pulir sus armaduras, justo al lado, había unas cuadras, donde otros se encontraban ensillando o adecentando sus caballos. En el lado opuesto había una zona de recreo con una pequeña taberna donde más soldados descansaban y charlaban animadamente.

- No veo a Diana por aquí, movámonos hacía la puerta de salida, allí - señalé justo delante  de nosotros donde se levantaba un gran arco dorado en su cima descansaba un balcón ornamentado con banderas blancas ribeteadas también de dorado y con el dibujo de un sol de dieciséis puntas sobre un monte, símbolo de aquella tribu rakkorana - vayamos por el área e descanso, quizá nos presten menos atención si pasamos por ahí, están demasiado entretenidos bebiendo y hablando - me pare un momento hacia mis compañeros - eso si andad con seguridad o sabrán que escondemos algo

Ambos asintieron convencidos y me seguían de cerca mientras cruzábamos el patio hacia la puerta de salida. Todo parecía ir de acuerdo al plan, sin llamar la atención, ningún teniente ni capitán ni superior de ningún tipo nos llamó la atención ni nos impidió salir. Aunque comenzamos a correr y escondernos entre las calles e la ciudad, lejos de miradas de guardias, en cuanto oímos gritos de "ayuda" y "han escapado" provenientes del cuartel. 

Sangre y fuego

Anduvimos con cautela durante unos minutos, buscando una plaza o algo, estaba seguro que si la iban a ejecutar sería una ejecución pública, todo el mundo tenía quería ver como un hereje sucumbía. Fue entonces cuando oímos sus gritos.

Venían como un eco desde la parte más alta de la aldea, pero era más claros y agudos según nos acercábamos. Una multitud apareció ante nosotros y nos fundimos entre la muchedumbre, colándonos hasta el inicio. Algunos guardias impedían que la gente se acercara más. Diana estaba tendida sobre una roca blanca de caliza maciza, con dos hogueras a ambos lados. Sus ropas harapientas estaban aún más rotas y con manchas de sangre seca. Dos guardias subieron a la piedra para sujetarla de rodillas. Fue entonces cuando llegó un hombre vestido con túnicas blancas y doradas sujetas por el hombro con un blasón de la tribu y una tiara coronando su cabeza, detrás llevaba una comitiva de guardias que le habrían el camino entre la gente. Entre los soldados destacaba una mujer alta y esbelta, de rostro redondo y cabellos rojos que portaba armadura, escudo y espada, toda ella desprendía un halo de luz como si brillaba por si misma.




Aquella escolta se acercó hasta donde estaba Diana, ella alzó la cabeza y susurró algo, pero el guardia pegó un tirón de su brazo y la obligó a bajar la cabeza. El de la toga se acercó detrás de ella y metió una barra de hierro que sostenía en una de las hogueras.

- ¡La luz del día ha revelado la verdad! ¡Esta hereje lleva años siendo perseguida y al final el sol nos ha guiado hasta ella! ¿Y que encontramos? ¡Conspirando con más renegados y blasfemando nuestra fe con templos y altares paganos! - su voz sonaba como un trueno, grave, potente y clara, la multitud estaba callada, expectante a sus palabras - ¡No difundirán más mentiras! ¡No separaran más familias inocentes! 
-Tenemos que intervenir, la van a ejecutar - dijo Nicole nerviosa, la muchedumbre a nuestro alrededor apretaba y nos empujaba para colarse delante

Fue entonces cuando vimos que un soldado se acercaba a Diana sujetando firmemente su espada, pero antes de que consiguiéramos salir de ahí a empujones para ayudarla, ya había lanzado un tajo. La muchedumbre comenzó a gritar emocionada.

- ¡Sangre y fuego para nuestros enemigos! - otra oleada de gritos de los aldeanos a nuestro alrededor

Cuando conseguí volver a asomar al principio de la cola, Diana estaba semidesnuda con la espalda al descubierto y su camiseta hecha jirones.

- ¡¡Purifiquémosla!! - entonces el hombre de blanco levantó el hierro ardiente de la hoguera y lo apoyó en su espalda haciéndole soltar un alarido de dolor

Le dieron la vuelta para que todo el mundo pudiera contemplar la marca que le habían estampado en la espalda, un sol se dibujaba debajo de su nuca rojo y lleno de ampollas, un marca en carne viva

- Son unos sádicos - dijo Marcus - la han marcado como si fuera ganado, y la gente también, mirad a vuestro alrededor.... - la gente aplaudía y vitoreaba aquella tortura como si de un espectáculo se tratara
- ¡Llevadla al gran ojo! - anunció el de la toga blanca - ¡el sol purgará sus pecados!

Una gran estructura circular se alzaba unos cuantos metros atrás, de ella colgaban varias lupas unidas entre sí que intensificaban los rayos de sol que las atravesaban, justo delante de aquello había una estaca de hierro donde pretendían llevar a Diana. Me adelanté corriendo veloz con mis sombras hacía allí espada en mano.



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