martes, 17 de noviembre de 2020

UN PROPÓSITO MÁS GRANDE - CAPÍTULO 3

La prisión del sol

Desperté seguramente horas más tarde en una fría y oscura celda, aunque más bien parecía un agujero excavado en la roca. Sin ventanas, sin muebles, ni siquiera un camastro donde echarme ni un lugar donde asearme. Me habían despojado de mi armadura, quedándome con una fina camiseta y mallas.

Estaba dolorida, me sentía como si me hubieran dado una paliza, me recosté con cuidado contra la gélida pared y me rodeé con mis brazos para mantener el calor todo lo que pudiera. No sabía lo que me deparaba el futuro. Bueno, si lo sabia...aunque no quería asumirlo, evidentemente estaba condenada a muerte. Porque, ¿Qué suerte iba a tener sino? Los Solari no habían olvidado lo que hice.

Pasaban las horas sin que nadie viniera buscándome. Empecé a caminar en círculos algo impaciente, ¿Por qué tardarían tanto?¿Acaso no iban a condenarme? De repente tropecé con una pared cuando caminaba y la toqué con mis manos. En aquella absoluta oscuridad rodeé la celda guiándome con mi manos apoyadas en la pared como si fuera una invidente, calculé las dimensiones de esta, era sorprendentemente grande, pero vacía…Quería llegar a los barrotes de la puerta para intentar forzar la cerradura, pero deseché la idea enseguida. Si era incapaz de ver mis manos siquiera, menos capaz sería para forzarla y escapar. Volví hacía dentro frustrada y me recosté. Otra noche que pasaría frío en en esa oscura y solitaria prisión.

Me despertó el ruido chirriante de una puerta al abrirse y una débil luz que se acercaba, ¿Será de día fuera de aquí?¿Cuánto tiempo he pasado dormida?. Un hombre ancho de espaldas y que cojeaba un poco apareció y fui hacía los barrotes.

- ¿Cuánto tiempo tenéis pensado retenerme aquí? 

Él simplemente me lanzó un mendrugo de pan duro y se marchó sin decir nada. Me resbalé cansada hacía el suelo. 

Cada día, o eso creía, aparecía un soldado a traerme algo de comida o agua, aunque a veces tardaban más. Ya llevaba más de una semana allí encerrada, calculé.

Cuando mi enemigo sea yo

Enterré la cabeza entre mis manos afligida <<¿Cómo he llegado hasta este punto?¿Realmente me merezco este destino?>>, me apuñalaba la nostalgia, carcomiéndome por dentro los últimos hechos acontecidos en el templo Lunari, las lágrimas se me escaparon de los ojos y resbalaron por mis mejillas rápidamente al recordar la intensa lucha antes de ser capturada. <<A muerto gente inocente por mi culpa, si no hubiera preguntado a Halvard por mi orígenes seguiría vivo junto a su padre, pobre madre con su hijo, pobre anciano, porque tanta crueldad>>. Sollozaba en silencio por toda esa buena gente que me había acogido como si formara parte de su familia, entonces oí de nuevo una puerta chirriar al abrirse y alcé la cabeza, venía alguien.

Unos pasos se acercaron y se alumbró un poco la estancia de fuera a la luz de una tímida vela. La rutina de siempre, << otro mendrugo hoy, para variar>>. Había una jarra fuera, pegada a los barrotes, tenía sed.

- Rea, aquí tienes tu comida - dijo la voz grave que se mantenía en las sombras, entonces me tiró un trozo de pan endurecido que rebotó contra el suelo desmigándose y una manzana algo pasada - que te aproveche
- Espera, por favor - le grité con la voz ronca, el hombre se volvió - ¿podrías darme un poco de agua por favor?
- Claro - sonrió de medio lado, cogió entonces la jarra y me la acercó a los barrotes para que bebiera, pero cuando saqué las manos para sujetarla la retiró de golpe y me lanzó el agua de dentro a la cara
- Ahhhh - grité al mojarme con aquella agua helada - ¡maldito cabrón!

El hombre se fue riendo llevándose consigo la pequeña vela, volviéndome a dejar entre las tinieblas y el silencio. Tiritando, busqué a ciegas el mendrugo de pan y la manzana, encontré primero el pan y me lo llevé a la boca. Después de eso creo que me desmayé del frío, cuando volví a estar consciente notaba mis labios fríos y cortados, seguramente estaba amoratada. No podía saber que hora era, en aquella oscuridad y soledad no podía saber si era de día o de noche. << ¿Quieren matarme de frío, sed y hambre en esta celda?¿o pretenderán torturarme antes?¿A que están esperando? >>. 

Oí alguien sollozar a pocos metros de mi, al acercarme no vi a nadie, pero seguía llorando.

- Me estoy volviendo loca - intenté convencerme - es solo un delirio, ¡no hay nadie! - grité al vacío de la caverna
- ¿No existo? - habló la mujer que antes lloraba - tu lo mataste al no hacer nada, ¡nos mataste a todos! - y aquel grito me llegó como una espina clavada en el corazón - me derrumbé asustada y cansada
- ¡No, no, no! - lloraba acurrucada contra la pared, de repente otra voz de un fantasma del recuerdo me hablaba
- ¿Diana que me has hecho?¿Porqué me abandonaste? - era Halvard hablándome desde las sombras
- No pude salvaros, yo no quería que pasara esto, yo no... por favor... - sollozaba - no sois reales, no estáis aquí, ¡por favor dejadme!

Aquello era un tormento, los recuerdos no dejaban de rebelarse y mortificarme. Me sentía entre la espada y la pared, no soportaba volver a ver a Halvard y los aldeanos en el templo, luchando y muriendo sin poderlos ayudar.

- ¿¡Pero que has hecho Diana!? - gritó Leona estaba fuera de la celda mirándome con desaprobación, brillaba como el mismo sol, tanto que me cegaba entre tanta oscuridad, yo dejé de llorar sorprendida de verla allí y me acerqué gateando hasta los barrotes donde ella se hallaba - ¡los has matado! - me gritó recriminatoria
- No me dieron otra opción, ¡eran ellos o yo! - le grité, todavía impresionada por las visiones que creía acabar de ver - ¿Qué vais a hacer conmigo?¿para que me retenéis aquí?
- Lo que te mereces - dijo con una voz firme, acto seguido me dio la espalda y desapareció al igual que la luz que antes la iluminaba, un coro de voces subía de tono hablándome
- ¡Hereje!¡Blasfemia!¡Hereje!¡Blasfemia! - los ancianos me llamaban desde su tumba para seguir atormentándome
- Iros - gritaba - dejadme en paz - sollozaba, me golpeé la cabeza con los puños sin fuerza - ¿Por qué me atormentáis? ¡Solo quería vivir! - las imágenes no dejaban de agolparse en mi mente, castigándome, tiré de mis cabellos intentando despertar de aquel mal sueño

La locura amenazaba con dominarme si permanecía más tiempo allí encerrada, sin poder hablar con nadie más que conmigo misma y yo no era buena compañera. Se me agotaban las fuerzas física y mentalmente. 

Aguanté un ataque de tos que me vino de sopetón. No se porqué aún intentaba resistir, << no queda esperanza para mi, si no muero aquí dentro seguramente me maten ellos en algún momento, eso si no pierdo antes la cabeza...  quizá lo merezca. A lo mejor le hago un favor al mundo si me muero de una vez, no traigo más que desgracias allí por donde paso >>, me apoyé entonces sobre la pared y sonreí, << seguro que decepcionaría al jerarca solari si muriera aquí, pensé que tendrían algo más grandioso y público preparado para mí, parece que me equivoqué...>>.

Una luz en la oscuridad

En algún momento entre mis cavilaciones perdí la consciencia, no se si dormida por el cansancio o un desmayo por el hambre y el frío. En cualquier caso me despertaron unos gritos que se acercaban, eran varias personas. Entraron dando un portazo a la puerta y pataleando, resistiéndose.

- ...ha sido un malentendido! - gritaba - ¡Exijo ver a un superior!
- Todos adentro - dijo una voz de uno de los guardias - esperareis aquí a ser juzgados, vamos - oí como empujaba a alguien dentro de la celda

Después de eso se oyó el chirrido de la puerta de la celda al cerrarse y los pasos de los guardias hacia la salida de la prisión. Acto seguido los presos comenzaron a gritar insultos y dar golpes a los barrotes furiosos. Después de un rato se cansaron y solo quedo un lejano murmullo de los nuevos presos conversando.

- … ya dimos el aviso... - oí que decían, era una voz masculina rasgada que me resultaba muy familiar - …seguro que lo han recibido y vieron la bengala, Kayle no tardará en mandar refuerzos para sacarnos de aquí - una chica le estaba contestando, pero yo ya no escuchaba, mi cerebro intentaba concentrarse y elucubrar << ¡Kayle, ha dicho Kayle! ¿Podrán ser ellos? ¿o será otra visión más ?>>
- ¿Zed? - dije con una voz tímida esperando respuesta - ¿eres tú de verdad? - tosí varias veces cansada, sobrevino un largo silencio, quizás si fuera una visión más después de todo

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