jueves, 15 de febrero de 2018

LOCA EXPLOSIÓN - CAPÍTULO 3

Un ultramarinos y una tienda de bromas


La primera tienda en la que decidimos entrar era la de Bulpor, era la que estaba más cerca de la calle por la que vinimos. 

A primera vista la tienda parecía bastante corriente, como un ultramarinos cualquiera. Dentro vendían todo tipo de artículos, tanto de alimentación y utensilios de cocina como productos de limpieza, ropa, calzado y libros. 

Detrás del mostrador había varias estanterías con artículos varios, un maniquí con una armadura pesada muy ornamentada y a su lado más estanterías, estas me llamaron la atención por la cantidad de botes y tarros que había, toda una colección de brebajes, pociones (de fuerza, salud, maná, aguante, etc.) y extractos para proporcionar resistencia al frío y calor, dar invisibilidad o incluso para que sea más difícil que te detecten. También había una sección de venenos en la balda más alta de una estantería. Al fondo del mostrador, justo pegado a la esquina había una puerta con el cartel de "PRIVADO" colgado de ella, estaba entreabierta, pero no llegaba a ver nada del interior. En la esquina opuesta había otra puerta cerrada con el cartel de "ALMACÉN" colgado.

Me acerqué al dependiente, que estaba de espaldas revisando artículos, para preguntarle.

- Hola... - saludé
- Buenas tardes - contestó el hombre. Era de mediana edad, barbudo, alto y fornido, estaba acabando de fumar un puro e iba ataviado con un mono azul oscuro lleno de manchas negras de grasa y aceite, también tenia algún que otro agujero y desgarrón. Cuando me fije en su cara tres cicatrices le surcaban la cara desde la ceja hasta la mejilla como si le hubieran arañado - ¿Qué desean?

Dejé de mirarle fijamente la herida.

- Buscamos unos artículos "especiales" - puse énfasis en la última palabra - tengo que equipar a mis chicos para un encargo complejo y me faltan algunas cosas para que todo vaya a la perfección
- ¿Qué clase de encargos?- eché una mirada rápida a Zed, se miró la mano, este hizo un gesto disimulado con la mano girándola hacia adentro.
- Tengo una misión de "pesca", tengo que conseguir varias presas bien guardadas con un buen reventón y también necesito armamento por si se complica el trabajo... - el hombre nos miró serio, estudiando nuestra expresión y analizando nuestras palabras << espero que haya entendido mi lenguaje en clave y que nos crea >>.
- Creo que tengo lo que buscas, al menos algunas cosas - hizo un gesto con la mano moviéndola hacia si - acompañadme

Pasamos al otro lado por una entrada a pocos metros de donde estábamos, el hombre abrió de par en par la puerta de "PRIVADO", encendió la luz y nos invitó a pasar, cerrando la puerta en cuanto estábamos dentro.

- Bien, aquí podemos hablar sin tapujos, dime que necesitáis concretamente para esa misión - miré a Zed y me echo una mirada como de " a mi no me mires, yo no se nada" << a ver que me invento yo...>>
- Pues apunta... necesito cuatro detonadores eléctricos y cuatro microcargas de Goma-2, un soplete potente, ganzúas, en cuanto a armas necesitaré un hacha y varias cuchillas y dagas, también necesito quince metros de cuerda gruesa negra y unas patatas fritas que tengo hambre...<< espero no haberme pasado con exigencias >>

El dependiente me miró dudoso pero asentía a todas mis peticiones.

- Te lo puedo conseguir todo excepto el detonador y los explosivos, no vendo ese tipo de artículos, pero Ziggs si tiene, su tienda esta al otro lado de la plaza... . Tiene varios proveedores que le abastecen esos encargos
- De acuerdo, espero que sea todo de muy buena calidad, no quiero errores - << no se como puedo hablar tan segura de mi misma, ¡por dentro estoy hecha un flan! >> - ahora iré, manda los artículos a esta dirección - le pasé un papel con la dirección de una casa abandonada que utilizaba nuestra agencia como base secreta de operaciones, debajo del papel también estaba un talonario de cheques en blanco bajo un nombre falso con el sello del banco mundial de Runaterra, una e las mejores falsificaciones que habíamos confiscado - apunta el importe y cárgalo a mi cuenta.
- No te preocupes, solo vendo lo mejor - con una caligrafía excelente, lo que me sorprendía dada su actitud tosca, garabateo el importe de la compra y me devolvió la copia de papel rosa de detrás, junto con el resto del talón - a las patatas invita la casa, coge las que quieras
- Gracias y adiós - sonreí de medio lado
- Adiós - contestó Zed también, el hombre se despidió con un leve movimiento de cabeza

Cogí una bolsa de patatas rizadas y salí a la calle, en la puerta me llamó el dependiente de nuevo.

- Espera... - << mierda, ¿nos habrá descubierto?>>
- ¿Sí? - le miré impaciente
- No pareces de por aquí, ¿Cómo sabías de este sitio?
- Tengo contactos que me han hablado bien de este sitio y de la tienda de Ziggs - casi contenía la respiración esperando su respuesta
- Ahh genial, pues eres bienvenida a mi negocio siempre que quieras, es bueno para mi tener nuevos clientes - sonrió y yo incliné mi cabeza complacida
- Hasta otra - y salimos del edificio

Abrí la bolsa de patatas y cruzamos la plaza hasta la tienda de la otra punta, tenia un letrero llamativo con un dibujo de una bomba al lado de "Pirotecnia y artículos de broma ZIGGS" todo adornado con luces de neón. El cartel parpadeaba, pero el establecimiento estaba cerrado. Zed intentó abrirlo sin éxito, solo se oía un ruido metálico al otro lado, como de cadenas. 

- Esta cerrado por dentro - aclaró Zed
- Vamos a ver por las ventanas a ver si se ve algo por dentro o si alguna esta abierta...

Cada uno fue por un lado del edificio inspeccionando el interior por las ventanas con cautela. Buscaba alguna abierta o rota, pero no podríamos entrar por ellas ya que tenían gruesas rejas de metal por lo que solo estudiábamos el interior del establecimiento. Dentro estaba a oscuras, además las ventanas estaban sucias, sin embargo por la última ventana se vislumbrada un poco de luz en el fondo, la ventana estaba rota por lo que se podía ver mejor que en las otras, oí una voz...

- Si si, el pedido esta completo - era una voz de hombre pero un poco aguda - ¿te lo envío donde siempre? - escuchaba  a su interlocutor - vale, por cierto...
- ¿Diana donde estás? - <<¡mierda! Zed que inoportuno>>, en cuanto le vi le hice un gesto de silencio y de que se acercara
- Hay alguien fuera, hablamos luego, te espero donde siempre - colgó el teléfono y apagó la luz, se oían ruidos de fondo
- Mierda Zed, lo has asustado - le dije en susurros - corre tenemos que ver la forma de subir arriba para entrar - nos movimos rápidos pero silenciosos hacia la parte trasera del edificio, había una escalera de incendios a dos metros de altura que subía hasta el tejado - ayúdame intentaré entrar por arriba y escuchar algo más, mira a ver si encuentras otra forma de entrar - me impulsó hacia arriba y escalé hasta la azotea.

Una vez arriba investigué por si había algún tragaluz, pero solo encontré una puerta de metal un poco oxidada al lado de unos respiraderos y aparatos de ventilación, y un montón de palés amontonados. Me dirigí a ella pero el pomo no giraba, estaba cerrada con llave o atrancada también desde dentro, empecé a golpearla con mi cuerpo para intentar tumbarla, pero no funcionó. Cambié de estrategia y saqué una palanca de mi macuto y empecé a forzar la puerta << con suerte las bisagras se romperán>>.

Antes de que hiciera otro intento empujando la palanca oí un estruendo y salté por los aires, me golpeé la cabeza contra el pavimento y la puerta me aplastó la pierna derecha, había humo y polvo donde antes estaba la puerta, alguien salió de dentro dando pequeños saltos y con algo brillante en cada una de sus manos, era un hombrecillo peludito. Zed apareció de repente subiendo por las escaleras, me vio y miró a la puerta, el tal Ziggs se reía socarronamente, lanzó una bomba de humo y con otra explosión salto a la calle.

- Hasta la vista jajajajajajaja - gritó el hombrecillo
- ¡Corre detrás de él no se nos puede escapar! - le grité a Zed, acto seguido él y su sombra desaparecieron persiguiendo a aquel ser, yo me arrastré hasta la pared para descansar, estaba mareada por el golpe y me ardía la pierna, saqué algunas vendas de la mochila para intentar curarme, aunque eso poco me podía arreglar. 

A los quince minutos apareció Zed decepcionado, supuse que no había conseguido atraparlo.

- Se me ha escapado entre las callejuelas, he intentado encontrarlo pero no he podido, lo siento - golpeé el suelo con el puño con tal fuerza que me arranqué la piel de los nudillos.
- No importa, encontraremos la manera de seguirles la pista... - apoyé mi cabeza en la pared y cerré un momento los ojos para pensar nuestro siguiente movimiento - tenemos que investigar dentro, tal vez encontremos algo que nos de información - Zed asintió - por favor pásame una de esas maderas del palé, necesito que me ayudes a entablillarme la pierna 

Zed corrió a la pila de maderas y arrancó una, volvió igual de deprisa y rompí parte de mi camiseta para atar la madera a mi pierna y mantenerla recta, me hice sangre en el labio inferior al morderlo por el dolor. Zed me ayudó a levantarme, me apoyé sobre sus hombros. Bajamos las escaleras hacia la tienda lentos por mis dolencias, una vez abajo investigamos el local.

La distribución era parecida a la de Bulpor, filas de estanterías una detrás de otra con secciones de disfraces, bromas, cohetes y demás, nada fuera de lo normal, pasamos a la trastienda y encontramos una habitación que servía a modo de despacho. Encontré una escoba y recogedor y utilicé la escoba para apoyarme, me solté de Zed. Había varias cajas, algunas vacías y otras con cohetes, sacos de pólvora y otros polvos que no supimos identificar, Zed guardó algunas muestras en su mochila para analizar el contenido después, se dirigió a los estantes para inspeccionar. Yo me acerqué cojeando hacia el escritorio buscando papeles, cartas y otras cosas de interés en los cajones, solo vi pequeños trozos de papeles quemados dentro de un cenicero, eran recientes.

- Mira... - Zed se acercó hasta la mesa - ayúdame a ver si puedes descifrar alguna cosa aquí

Estuvimos diez, quince minutos intentando leer algo de interés, pero solo eran palabras sueltas, letras y números sin sentido.

- ¡Eii! aquí hay algo - gritó Zed, tenia un papel de tamaño la mitad de la palma de mi mano, pero tenía suficiente información, empezó a leer - pedido.. nitroglicerina.. azida de... nitrógeno... esto parecen ingredientes o componentes de explosivos - seguía la lectura con la mirada - día 26 detrás... entre la dársena comercial... junto al muelle 9 del puerto - miró pensativo el papel - parece que es del día y lugar de la entrega, quizás aún no haya ocurrido el cambio. No perdemos nada por mirar, el domingo que viene es 26
- Esta bien - me puse a rebuscar en mi mochila y saqué unos artefactos pequeños, del tamaño de la yema de mi dedo - pon esto en algún lugar útil, yo lo pondré por aquí dentro - asintió y cogió el diminuto micrófono para colocarlo en el mostrador o en alguna estantería cercana, yo hice lo propio colocándolo dentro de un cajón << por si vuelven >>.

Volvimos a la azotea y bajamos la escalera de incendios, yo me deslicé como pude evitando apoyar el pie, Zed me recogió en el último tramo, llamamos a Kayle para informar de los avances y de como había trascurrido el día y envió un coche a recogernos. Volvimos  a casa.

Estábamos a martes, teníamos cinco días y lo que quedaba de ese para explorar cual sería nuestro siguiente paso.... y para recuperarme.

2 comentarios:

  1. me encanto la historia quiero que sigua la 4 parteeeeee lo ando esperando ansiosa mente yo no soy muy buen lector pero estas historias son lo uqe ami me hace levantar con aanimos para leer gracias por estas historias noemi

    ResponderEliminar