martes, 5 de agosto de 2014

POSESIÓN INFANTIL (PARTE II ) - CAPÍTULO 7

Cacería 


- ¿Crees que puede ser un hechizo de esa bruja? – pregunta Zed
- ¿Morgana? – Asiento – no me cabe la menor duda

Avanzamos siguiendo las pistas destructivas que ha dejado tras de sí el supuesto “oso”, después de un rato andando, aun dentro del centro de la ciudad, alguien se acerca a nosotros corriendo.

- ¡Eehhh! Detente – grita la mujer que corre – Alto en nombre de la ley

Nos giramos y paramos, es un policía.

<< Me suena su cara, la sheriff Caitlyn>>

- ¿Hacia dónde os dirigís? – pregunta en tono amenazante
- No tenemos por qué decirlo – replica Zed – no es de tu incumbencia
- Te equivocas, si lo es, estamos investigando en esa zona, es acceso restringido – mira enfadada a Zed – Una fiera anda suelta por la ciudad destruyendo todo a su paso, es peligroso – se queda pensando mientras nos observa – por cierto… – detiene la mirada en mí y me mira fijamente – me suena tu cara… tú eres Diana, te he visto varias veces – me señala varias veces con el dedo mientras lo dice, se queda pensativa
- Si, ¿y tú la sheriff Caitlyn y qué? – pregunto
- Pues que últimamente cada vez que llaman a la policía te encuentro, y estoy empezando a preguntarme si tienes algo que ver en los últimos sucesos, no confío nada en ti ¿sabes? – me contesta

La miro con cara indiferente, Caitlyn sigue hablando.

- Quizás debería arrestarte por si acaso, para tenerte controlada y así no me causes ni problemas ni más trabajo

Pongo cara de sorpresa y Caitlyn saca las esposas y juguetea con ellas, les da vueltas alrededor de su dedo índice.

<< Realmente se lo está pensando si arrestarme o no>>

Iba a replicar, pero Zed interviene antes de que abra la boca.

- Ni se te ocurra, quizás gracias a ella la policía tiene menos trabajo de lo que debería – a continuación le arranca las esposas y rompe la cadena

<< ¡Ohh! Me está defendiendo que sorpresa >>

- ¡Ehh! – se queja y desenfunda su pistola apuntándole – como te atreves a burlarte así de mí, no te paso ni una más un solo movimiento de mis dedos y te vuelo los sesos

Zed le tira las esposas a los pies, ella pone cara furiosa, pero antes de que apreté el gatillo le doy un puñetazo en la cara que la dejo cao. La policía cae al suelo de espaldas, suerte que no hay nadie por la calle que nos haya visto, ahora si hay motivos para arrestarme.

<< ¡Ayyyyyyyyyyy!, que cara más dura tiene>>

Zarandeo y me masajeo la mano para ahuyentar el dolor.

- Ya te vale siempre provocando… - le miro enfurruñada, Zed se encoge de hombros riéndose, me quedo pensando – y… ¿antes porque me has defendido?
- ¿Necesito una razón para hacerlo?
- No, solo que no es propio en ti…
- A decir verdad, sí que hay una razón, eres amiga de Syndra  y si hubiera dejado que te arrestara se habría enfadado conmigo por no ayudarte – replica

<< Que poder tiene Syndra para influir en sus actos, se nota que la quiere>>

Le miro con ojos dulces y no le hago más preguntas, guardo la esperanza de que lo haya hecho porque ha querido y no por obligación, aunque no me lo diga, es demasiado orgulloso.

Dejamos a Caitlyn tirada en el suelo inconsciente y aprovechamos para escabullirnos y seguir nuestro camino,  a lo lejos vemos la Montaña de la Bruma rodeado del Bosque Retorcido. Avanzamos rápido y pronto entramos en él, era sombrío, solo unas pocas calvas en las copas de los árboles alumbraban el camino, además las zarzas se enganchaban a las ropas y el pelo, también arañaban la piel.

Al poco de caminar por el bosque vi un montículo al fondo, escondido entre unos matorrales y los árboles, pero al acercarme a él, me di cuenta que no era una roca o tierra, sino un cuerpo pequeño tirado.

Me acerqué corriendo, las ropitas estaban desgarradas, y tenía heridas de arañazos y contusiones por todo el cuerpo, unos pocos metros detrás de ella tenía su diadema con orejitas.

<< ¡O Dios mío! Annie>>

ME esperaba lo peor, rápidamente le tomo el pulso, es débil, pero sigue con vida, le aparto el flequillo de la cara.

- ¡Annie! ¡Annie! – le grito

Solo mueve la cabeza, está muy malherida.

- Zed, ven rápido, sujétala  e intenta con cuidado que despierte tengo que llamar a Soraka
- ¿A esa cabra híbrida? – no está convencido
- Sí, es amiga mía y vive en el bosque, conoce todas las plantas medicinales que crecen aquí y las estudia, sabe cómo usarlas, puede ayudarla
“… - Ven por favor, alguien necesita de tus conocimientos de medicina
- De acuerdo, estoy cerca, no tardaré más de unos minutos en llegar – contesta
- Muchas gracias, adiós”

Cuelgo el teléfono y esperamos, en menos diez minutos aparece y se dirige directamente a la niña. La observo mientras le atiende, trae consigo una bolsita de cuero rojo con varios instrumentos: un frasquito con un líquido ámbar, unas pequeñas flores añiles pentapétalas con el centro morado y una ramita de lavanda con sus flores.

- Está muy débil tanto físicamente como espiritualmente – a continuación de decir esto coge algunas de las cosas que ha traído en el saquito rojo

Acerca la ramita de lavanda a su nariz y hace que recobre un poco el sentido, después le da el agua ambarina para sanarla por dentro, aun así no parece que sea muy efectivo, pues al poco se vuelve a desmayar.

- ¿Qué le habrá pasado? – se pregunta Soraka

Le pone la mano en la frente y de repente parece que entre en trance, le hablo, pero no escucha ni contesta.

“… - Sigo atrapado aquí en este infierno, no tendrías que haber fallado – decía Karthus – juraste lealtad y servidumbre, después de que te ayudara – sigue hablando – ¡no serias tan poderosa de no ser gracias a mí! – grita con su voz de ultratumba desgarrada
- ¿Acaso creías que voy a estar eternamente sirviéndote?, tengo mis propios planes, además no me diste los poderes suficientes para derrocar la tirana de mi hermana, solo me sirven para jugar con ella y enfurecerla. Me he aburrido ya y me cansa el divertirme a su costa, ¡quiero superarla! ¡¡Sin mi propósito cumplido no te debo nada!! – Morgana escupe cada palabra de la última frase
- ¿Me desobedeces? Puedo despojarte de lo que te di – le amenaza Karthus

Annie escucha y mira atenta la conversación entre ambos demonios por el holograma, está asustada, pero no puede escapar, esta encarcelada como la última vez, sin poder usar sus poderes, los sentimientos de desesperación y pavor se repiten, pero mezclados con episodios en blanco, como si no estuviera. La cara de Morgana es de duda aunque solo un instante, es casi imperceptible, siguen hablando.

- Sin mí no saldrás jamás de ese pozo ardiente que te retiene y te debilita, no creo que estés en la mejor posición para amenazarme, ni tampoco de enfurecerme, a no ser que quieras permanecer ahí – le advierte
-  Pero tú también me necesitas, sabes que te puedo ofrecer más poder, el suficiente poder para no volver a ver a tu hermana – sonríe perversamente
- Tienes razón en que con tu poder la puedo destruir, pero…. Te equivocas en algo, no te necesito para conseguirlo, ¿acaso no sabías que me distes suficiente como para poder robártelo yo misma? – suelta una carcajada cruel

Se gira hacia Annie y descarga un potente hechizo sobre ella, empieza a succionar como si fuera un aura que sale de ella de color negro mezclado con tonos rojos como si fuera fuego, le roba así su magia incineraría y además de los nuevos poderes que le presto Karthus. Cuando acaba la niña cae al suelo malherida.”

Después de unos minutos de trance Soraka sale de su ensoñación, ambos le mirábamos estupefactos.

- ¡Eooo! ¡¡Soraka!! – doy un silbido y al fin obtengo respuesta
- He tenido una visión de lo ocurrido,  justo aquí, la han dejado y después se han ido a otro sitio
- ¿Pero qué has visto? Pregunta Zed intrigado, yo iba a hacer la misma  pregunta

Nos lo cuenta muy detalladamente.

<< Más poderosa… ahora será más difícil derrotarla…>>

Cuando acaba le pido que por favor cuide de la pequeña Annie.

- No te preocupes, en mi casa tengo más medicinas, cuando se recupere un poco la llevare al hospital – me asegura

Cuando la mujer-cabra levantó a Annie la chiquilla se articuló unas palabras, no sé si en sueños o consciente.

- Mi oso, cuidado con el oso, devolvérmelo… – lo decía entrecortadamente  en un susurro, solo dijo eso

Después de esto seguimos nuestro camino siguiendo pistas para capturar y cazar el oso y con él a  Morgana, estamos atentos a cualquier sonido.

Cuando pisamos unas raíces, los ruidos de su crujido asustan a un cervatillo que estaba escondido y sale huyendo, también nos ocurre con los pajarillos cuando nos acercamos demasiado a ellos.

Paramos, hemos perdido las huellas porque la hierba es demasiado alta, pero encontramos el rumbo al oír unos rugidos. Los encontramos, están al lado de un lago en calma, negro como la boca de un lobo, solo la luna se refleja en él, organizamos cual sería el mejor momento para atacar, pero sin previo aviso alguien se adelanta, se oye un disparo que silva casi rozándome la oreja, instintivamente me aparto del susto.

-¡Mierda he fallado! ¡Por evitar tu cabeza he fallado! ¡Aparta! – me grita Caitlyn y a continuación carga el arma para volver a pegar un tiro  

La sheriff va armada con un francotirador y vestida con un gorro decorado con balas alrededor, un brazalete con plumas y con guantes marrones de cuero sin dedos, me mira con rabia bajo sus gafas de sol.

- ¡Idiota! ¡Has descubierto nuestra posición! – le reprocho
- No voy a volver a fallar, si me tengo que llevar por delante tu cabeza lo haré, ¡la colgaré junto a la de ese oso!, será un gran trofeo para mí ya amplia colección – me amenaza y levanta el arma apuntándome – vámonos de cacería – y se ríe

<< Está como una puta cabra>>

- Está loca, creo que el golpe que se ha dado cuando le has pegado le ha hecho perder la chaveta – me dice Zed mirándome seriamente, aunque a continuación se parte de risa

Yo me aparto para que no me dispare, aunque a continuación el oso Tibbers nos encuentra, está controlado por Morgana, Caitlyn le dispara, pero es inútil, la bala se desintegra cuando le toca.

Con sus zarpas nos lanza por los aires, igual hace con el arma de Caitlyn que se estrella contra una roca y se parte por la mitad, yo ruedo por el césped hasta estamparme con una roca, me duele la cabeza y toco la zona dolorida con la mano, al apartarla esta manchada de sangre, estoy llena de quemaduras y mareada, se me nubla la vista a ratos. No sé dónde han ido a parar mis acompañantes.

Aun habiéndonos dejado fuera de combate y heridos la pérfida de Morgana vuelve a contraatacar encerrándonos en una de sus prisiones hechizadas, encuentro a Zed que esta unos metros detrás mía golpeando su cárcel enérgicamente, Caitlyn está tumbada.

<< Soy inútil dentro de esta jaula, su poder nos sobrepasa, no puedo con ella>>

Entonces Morgana apunta sus manos a la tierra e igual que le hizo a Annie absorbe el poder que sale de ella, aunque después de unos segundos parece que algo le frena, aparece una chispa de confusión y temor en su rostro, con más fuerza intenta dominar su hechizo para que sea exitoso y se empieza a temblar el suelo a sus pies, en la orilla del agua se crean pequeñas olas y la imagen de la luna se distorsiona, pero ese temblor aumenta, Morgana no puede controlar su encantamiento y no sabe que pasa

- ¡No, no, no! – Se le oye gritar

Como si fuera un volcán la tierra se levanta a sus pies y se eleva medio metro del suelo, se abre y la devora. Después de esto todo vuelve a ser en calma, la tranquilidad reina, del oso no hay más rastro que un peluche anticuado con parches y las jaulas se han desvanecido.

<< ¿Qué narices ha pasado?>>

No sé si esto lo he pensado o lo he dicho, Zed me contesta.

- Creo que Karthus no quería compartir más su poder, la avaricia a derrotado a Morgana… bueno ahora se harán compañía mutua

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