Ovnis
El aire es algo más frío que en la ciudad, pero se está bien, ya no
siento el agobio de la casa, me dirijo al jardín y tomo asiento en uno de los
bancos. Empiezo a contemplar el cielo nocturno, es hechizante, observo las
estrellas que parecen girar a mí alrededor.
<< Por allí está la osa
menor, y esa constelación es virgo >>
Contemplo la Luna ensimismada,
está en fase creciente y brilla radiante en el inmenso cielo bañando todo con
su luz plateada, me hipnotizo mirándola hasta que el viento hace que unas nubes
la tapen.
Bajo la vista, hay niebla en el valle del monte Targon. De repente
oigo un ruido a mis espaldas y giro instantáneamente, Fizz está delante de mí
restregándose los ojos.
- ¿Qué haces levantada a estas
horas?
- No podía dormir, ¿y tú?
- Me entraron ganas de mear,
fui al baño del fondo del pasillo y te vi por la ventana, así es que
decidí buscarte, ¿puedo acompañarte?
- Bien, aunque quiero silencio
Cierro los ojos y me relajo,
envolviéndome de la naturaleza de mí alrededor, tengo los sentidos agudizados:
oigo los grillos cantar, huelo el aroma de las flores y las hojas caídas
mojadas de rocío, la fragancia fresca
que trae el viento... y abro de nuevo los
ojos y miro el espacio, sin centrarme en ningún punto fijo.
Fizz se levanta de golpe y se
queda mirando el cielo.
- ¿Qué pasa? – le pregunto
pero se hace el silencio, no me oye,
durante unos segundos no dice nada
- ¿Has visto eso? – me dice Fizz
Miro donde mira él y no veo nada.
- ¿El qué?
- Esa luz, en el cielo – me coge
de un hombro y me zarandea mientras señala algún punto en el cielo, y busco lo que señala
De repente lo veo, distingo una
extraña luz ovalada muy tenue que se mueve sobre las nubes, tiene un patrón de
movimiento claro: la luz atraviesa el largo la nube y desaparece al final de esta y vuelve a
empezar su recorrido, lo miro una y otra vez sin comprender.
Fizz está también embobado
contemplándolo.
- Es un ovni, es un ovni
- Pero que dices, esas cosas no
existen – digo incrédula – y no grites que despertarás a todo el vecindario
No me escucha.
- Voy dentro, esto lo tienen que
ver todos, es un momento épico
- No, espera
Se me escapa, pega un portazo a
la puerta y lo oigo dando gritos por toda la casa, las luces de los cuartos se
encienden a su paso. Al cabo de unos minutos están todos abajo bostezando y
algo alterados por su despertar repentino.
- Más vale que merezca la pena –
comenta Zed enfadado
- No te quejes, es una evento
especial – le replica Syndra
Todos miran con atención la luz
moverse, no creen en lo que ven. Yo por un momento miro detrás de la montaña,
unos haces más tenues aún se entrecruzan, tienen la misma velocidad que las luces del cielo, al final
comprendo y me empiezo a reír como una psicótica.
- Son láseres, láseres
jajajajajaja – grito entre carcajadas
Mis amigos aturdidos me miran sin saber de qué hablo.
- Detrás del monte, los láseres –
repito retorciéndome de risa
Todos miran detrás del monte
y descubren lo mismo que yo, dos láseres
de luz detrás del monte que se movían y proyectaban esos círculos de luz en las
nubes, por eso al final de la nube desaparecían. Enfurecidos por la broma
absurda del ovni persiguen encolerizados a Fizz que escapa dando saltos como
una rana, al final cuando lo atrapan lo atan a la cama y vuelven a sus habitaciones a
dormir, yo por mi parte he perdido el sueño y observo pacientemente como
amanece el Sol por el monte Targon, sus rayos me molestan, así es que vuelvo a la oscuridad de la casa.
Pese a estar lejos, la ciudad no
nos abandona del todo.
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