En la habitación blanca
Me incorporé instantáneamente ante la sorpresa de ver a Leona conmigo, alegre, con una cara que rebosaba paz y amabilidad, casi me devolvió esos recuerdos secretos de mi infancia con una pequeña Leona debatiendo conmigo en clase o esas fugaces sonrisas cuando no podían debatir mis argumentos. Me resultaba extraño verla desnuda de su armadura, vestida de calle... con vaqueros y una sudadera marrón demasiado grande. Rápidamente me acomodó el almohadón más arriba para que no tuviera que hacer esfuerzos.
Hice una mueca al apoyarme, debía de tener grandes heridas de las quemaduras de mi espalda. Abrí la boca para preguntar, pero tenía demasiados espacios en blanco en la memoria, a decir verdad no recordaba nada desde el poste quemándome y la luz cegándome, me quedé pensando.
- Creo que yo puedo ayudarte a saber cómo has llegado hasta aquí - dijo Leona como si leyera mi lento pensamiento - entiendo que estés conmocionada, incluso yo pienso que es una locura que sobrevivieras, has estado más de tres días inconsciente.
- Llegó un momento en que sentía tanto dolor y la agonía que pensé que había muerto cuando desmayé...
- No solo era doloroso para ti, tus amigos estaban frenéticos intentando ayudarte - Leona bajó la cabeza apesadumbrada, tenía los codos apoyados sobre mi cama y se estiraba nerviosa de la manga demasiado larga.
- ¿Y para ti? - ella levantó la cabeza de repente y alzó las cejas, claramente sorprendida por mi pregunta
- Conseguiste que renunciara a mi tribu por un bien mayor, me han repudiado... Un día he sido su heroína más venerada y ahora soy perseguida como una presa
- Bueno, así es como me he sentido yo toda la vida y como se sienten los Lunari, de todas formas eso no ha contestado a mí pregunta...
Leona se mordía el labio inferior nerviosa, le debía de incomodar hablar de ello conmigo.
-Diana...Acepto que tenías razón respecto a que he estado eludiendo el destino y mis obligaciones como avatar del aspecto del Sol... - rodeó su nuca con sus manos con preocupación aún con los brazos apoyados, estaba medio recostada - claro que me resultó doloroso verte en esa situación...te he querido desde nuestra juventud... pero...
-¿Pero qué? - repliqué curiosa
- Ese fatídico día, te quiero, pero no te he perdonado... he pensado en hacerlo muchas veces en momento de flaqueza y debilidad, pero después recuerdo la masacre del templo y me retracto... Incluso estabas dispuesta a pasar por encima de mi cabeza
- ¿Que habrías hecho tú en mi situación? - le corté de forma brusca - vas a enseñar algo nuevo y quizás bueno para el pueblo a aquellos que tienen que velar por la paz y la integridad de la comunidad y en vez de eso tiran por el suelo tus ideas sin darte argumentos y te dan un ultimátum... O te sometes a nuestros ideales o mueres por herejía - iba alzando la voz paulatinamente a medida que me calentaba la discusión, la máquina que medía mi pulso aumentó el ritmo de los pitidos al igual que mi pulso - obvio que pase por encima de todos... quería sobrevivir, pero no viviendo una mentira y yendo en contra de mis creencias
Leona no dijo nada, no sé si porque no sabía que decirme o porque o quería darme la razón, en cualquier caso tuvo el mismo efecto, respiré hondo e intenté estabilizar mi respiración y pulsaciones.
- A estas alturas ya da lo mismo, si quieres pensar que soy una asesina que mata a sangre fría y que obré mal, pues adelante - apreté los puños mirándola con dureza - yo sé porque hice lo que hice y mi cuerpo y mi mente están en paz con ello, ya no tengo remordimientos de conciencia y por los pecados que cometí en mi pasado ya he cumplido.
Suspiré cansada cerrando los ojos. Me maldecí a mis adentros por hacer sacar el tema de mi pasado con Leona. Se hizo un largo silencio en la que ninguna de nosotras ni hablamos ni nos miramos, así hasta que entro una enfermera algo acelerada dentro del cuarto, al verme tranquilamente sentada dio un respiro.
- Tendríais que haber avisado en cuanto se ha despertado la paciente, el doctor querrá hacerle un chequeo - dijo refiriéndose a Leona - ahora si me disculpas unos minutos he de cambiarle las vendas
- No te preocupes, yo ya me iba - respondió Leona con voz cansada y salió por la puerta sin más despedidas
- ¿Os habéis peleado? - decía la rechoncha enfermera mientras despegaba las vendas antiguas
<< Un poco entrometida, ¿no?>> alcé la ceja molesta, pero la chica no parecía pillar la indirecta de que de no era asunto suyo, terminé complaciendo su curiosidad algo brusca.
- Tenemos una relación complicada, queremos tener ambas la razón y no perdonamos
- Ninguna quiere dar su brazo a torcer, ehhh - hice un leve asentimiento con la cabeza, entre muecas de dolor mientras curaba las heridas - esto está curando muy bien, no te quejes ahora por un poco de mercromina en un algodón - puse los ojos en blanco ante ese comentario - pues no estará tan enfadada contigo después de pasar varios días aquí, prácticamente desde que te trajeron... - le miré con incredulidad - sí, no me mires así, salvo un par de veces que la han relevado tus amigos para ir a asearse o comer ha estado día y noche aquí cuidando de ti.
Después de decirme aquello no dije nada más, me quede reflexionando. La enfermera me indicó que avisaría al doctor para que me revisara. Aquel día quitando el examen del doctor más tarde no recibí más visitas.
A la mañana siguiente me despertaron los ruidos de Marcus y Nicole discutiendo.
- Chicos, chicos por favor... me dan ganas de seguir en coma, ¿no puede haber tranquilidad ni en un hospital?
- ¡Diana! - gritó Nicole emocionada, ignorando mis comentarios sarcásticos, se enredó a mi cabeza estrangulándome más que abrazando - que bien que estes ya despierta
- Echábamos de menos tus bordarías - comento Zed con una sonrisa de medio lado - bienvenida de nuevo
- Habríamos venido ayer, pero pensábamos que Leona se había quedado toda la noche, no os había dicho que habías despertado hasta esta misma mañana... - comento Marcus
-No importa chicos, lo importante es que estáis aquí ahora, por cierto... Leona no me ha llegado a contar que.... que pasó... ósea, de cómo llegué aquí - no sabía cómo abordar el tema sin que me hicieran más preguntas incómodas o sobre mi oscuro pasado
-¿Recuerdas que en la prisión te dijimos que mandamos un SOS a Kayle? - preguntó Nicole con su cantarina voz - pues no sé cómo, pero consiguió encontrarnos. Poco después de que te desmayaras apareció volando junto con un comando en un helicóptero, aterrizó tapando la lupa de espejos que te estaba quemando.... la verdad que tuvo una entrada épica
- La gente estaba boquiabierta y callada ante su porte, la verdad es que impone bastante cuando extiende todas sus alas... - Añadió Marcus
- Cuando aterrizó Kayle lo primero que hizo fue liberarte de las ataduras e insuflarte energía angelical, ya sabes... esas movidas que hace ella, seguramente estarías muerta de no ser por ella... - Zed hablaba serio, no debía de traerle buenos recuerdos recordar el tiempo que pensó que estaba muerta
- Cuando te soltó el sacerdote empezó a farfullar y quejarse de que te ayudara, pero en cuanto Kayle encendió su espada con fuego a su alrededor y le amenazó, se calló de golpe - habló de nuevo la compañera animadamente
- ¿Y que hizo Kayle? ¿Les obligó a soltaros y dejarnos libres? - pregunté
- Sinceramente no lo sabemos, cuando aterrizó pidió hablar a solas con el sacerdote... no sé cómo le convencería, pero después de eso ordenó a los soldados libéranos, desde el helicóptero bajaron una escala para subir nosotros y una camilla para subirte a ti... luego solo fue el viaje hasta aquí... - tanto Nicole, como Zed reafirmaron este último comentario de Marcus.
- Quizás yo pueda rellenar más huecos en blanco de esta historia - Kayle irrumpió en la habitación y todos la miramos sorprendidos, ni nos habíamos dado cuenta de que había entrado hasta que habló, ella devolvió una mirada al grupo que me acompañaba - por favor, salid un momento, tengo que hablar a solas con Diana...
Suelta toda la carga
Nicole hizo un mohín algo molesta, pero ninguno de ellos replicó, cerraron la puerta al salir, yo me acomodé en la cama como pude, evitando que se notara en mi cara que me dolía cada movimiento. <<La que me espera....>>. Observé a Kayle, llevaba sus múltiples alas replegadas en su espalda, danzaban con el movimiento de sus pasos como si se tratara de una capa. Ella me estaba mirando con una mezcla de dureza y curiosidad mientras me examinaba. Iba a abrir la boca para terminar ese silenció cuando me interrumpió.
- Cuando os mandé en esta misión me pediste expresamente ir con el grupo, me comentaste que conocías el terreno e incluso que tenías una pista de como encontrar el templo... ¿no te pareció importante decirme que los Solari pedían precio a tu cabeza y que estabas en busca y captura? No solo has puesto en peligro la misión, sino que además has puesto en peligro a tus compañeros - baje la cabeza cabizbaja reflexionando sobre ello - ¿qué hubiera pasado si no llego a interceder por ti? - movió la mano interrumpiendo el argumento - yo te lo diré, que aparte de fracasar en la misión, ahora tendría cuatro agentes menos, al resto de la unidad capturada los soltaron antes al ver que no tenían nada en contra de ellos y que tampoco eran rebeldes, gracias a ellos pude encontraros....
- No estas siendo justa conmigo... - Kayle fue a replicar pero esta vez también le interrumpí con la mano - ahora me toca a mi... a nosotros nos capturaron por separado, por lo que, aunque yo no hubiera estado con ellos, habrían terminado seguramente igualmente capturados, los Solari siempre han sido muy territoriales, cerrados de mente e intolerantes.... incluso podría ser que alguno de ellos no hubiera sobrevivido pues el monte Targon es traicionero tanto el clima como el propio relieve accidentado de la montaña
- Pero no puedes negar que si han permanecido más tiempo encarcelados ha sido por tu causa, para ayudarte... por esa situación los has puesto en peligro... - asentí dolorida por esa acusación - negocié vuestra liberación con la promesa de que habría un castigo severo contra tu persona, el sacerdote me contó cosas muy turbias de tu pasado allí... ¿qué debo creer de todo lo que me dijo?
- Si quieres que te confirme si maté o no a esa gente.. te diré que sí, lo hice, aunque al contrario de los que digan ellos... lo hice porque no me dejaron otra alternativa más que sobrevivir...
Conté con más detalle mi pasado y lo que hice en el templo con los ancianos de la tribu... igual que se lo conté a Zed antes de iniciar aquella misión, Kayle escuchó sin perder palabra de lo que decía, poniendo toda su atención en mi versión de la historia. Cuando acabé esperé unos segundos su respuesta.
- Parece que en tu versión siempre has sido la víctima... - me miró curiosa paseándose de lado a lado de la cama, pero continuo hablando - al menos hasta que te cansaste... entiendo el porqué de tus actos, aunque obviamente no estoy de acuerdo en que tomaras las decisiones acertadas. Por todo lo ocurrido debería expulsarte de este centro, es más debería detenerte, porque aun con tus razones... eres una asesina, además, con todo lo que me has ocultado hasta ahora, no sé si podré volver a confiar en ti.
Las duras palabras de Kayle me atravesaron como un puñal en el pecho, sentía mi futuro desmoronarse. Sin sus amigos, sin su trabajo... me sentiría vacía, ¿para eso la había salvado?, ¿para ver mi vida pasar en una celda?
- Pero... - levanté la cabeza alerta, atenta de sus siguientes palabras - sinceramente no haré nada de eso, no soy quién para hacer de juez y verdugo contigo, todos tenemos nuestros demonios que combatir y a veces es difícil saber cuál es la mejor forma de hacerlo...
- ¿No me vas a denunciar? - dije esperanzada
- No - negó con la cabeza Kayle - además... te has vuelto una agente casi imprescindible, resolvemos más casos desde que estás con nosotros y... no quiero perder una buena agente que limpia la ciudad de crímenes con tanta pasión y habilidad como tu
- ¿Significa eso que me perdonas?¿Qué podré seguir con vosotros trabajando?
- Como he dicho antes no soy ni juez ni verdugo en esta historia, por lo que no soy yo quien deba perdonarte o acusarte por tus actos pasados, solo puedo acusarte de tu negligencia en esta misión. Soy justa, pero eso no significa que seré indulgente contigo Diana, te costará que vuelva a confiar en ti y espero que no queden más secretos entre nosotras por tu cuenta y riesgo
Asentí a todo ilusionada.
- Muchas gracias por darme otra oportunidad Kayle, no te fallaré más.
- No me las des todavía, buscaré un castigo adecuado para cuando vuelvas... por ahora descansa de estas pequeñas vacaciones en el hospital - dijo con ironía - cuando vuelvas... me tendrás que explicar mejor eso de los aspectos celestiales que te poseen a ti y a tu amiga... - le miré con sorpresa pues no pensé que lo supiera - no me mires así, hablé con el resto de tus compañeros antes que contigo...
Después de eso se despidió y volví a quedarme sola en la habitación, respiré aliviada de no guardar ese secreto tan pesado, ya podía soltar esa carga...
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