"En un tiempo antiguo, en un mundo donde la magia fluía libremente, existían dos reinos hermanos: el reino Solari y el reino Lunari. Cierto es que hubo un tiempo en el que compartían y Vivian en paz y armonía.
En el reino Solari, había un apuesto y joven hombre llamado Aiden. Era el heredero del trono y estaba destinado a convertirse en rey. Por otro lado, en el reino Lunari, vivía una encantadora joven llamada Lila, quien poseía una conexión única con la luna y las flores noctuca. Lila era la guardiana de las flores y se encargaba de que nadie intentara usar su poder con fines oscuros.
Una noche, mientras la luna brillaba en todo su esplendor, Aiden se aventuró en el bosque en busca de aventuras y encontró a Lila cuidando de las flores noctuca. Al verla, quedó asombrado por su belleza y, al hablar con ella, se sintió atraído por la misteriosa conexión que Lila tenía con la luna y las flores.
Con el tiempo, Aiden y Lila comenzaron a encontrarse secretamente bajo la luz de la luna. Su amor floreció como las noctucas en la noche oscura. Lila le explicó que, si bien las flores noctuca eran hermosas y llenas de magia, también podían ser letales si se utilizaban con malas intenciones. Le reveló que las flores tenían el poder de reflejar el mal que existía en el corazón de quienes las tocaban, transformando su belleza en veneno mortal, eso le sorprendió a Aiden.
Aquella noche volvió a casa de madrugada como siempre, antes de que amaneciera. Pero cual fue su sorpresa que al llegar vio todo el castillo despierto y preocupado. Habían encontrado al rey, su padre, muerto en su alcoba. El siempre había gozado de buena salud y no mostraba signos de debilidad por la edad, lloró su pérdida, aunque su dolor se convirtió en un una rabia que le cegó cuando descubrió unas flores blancas en el té que su padre tomaba todas las noches, después de lo que le había contado Lila estaba seguro de que le habían envenenado con aquellas flores que ella cuidaba.
Con el corazón roto, buscó a Lila para pedir explicaciones, si ella era la guardiana debía saber quien había cogido las flores, ella preocupada por los acontecimientos acaecidos a su amado intentó tranquilizarlo sin éxito, no pudo ayudarle con sus preguntas, pues desconocía quien podría haber robado flores del jardín y que supiera de sus oscuras propiedades, sin embargo le aseguró de que descubriría quien había sido. A Aiden no le valieron sus promesas y desgarrado por el amor a su padre y la lealtad hacia su reino, decidió poner fin a la magia de las noctucas para siempre, quemando el prado de forma que nadie volviera a utilizarlas.
Lila, devastada por la traición de Aiden, intentó proteger las flores noctuca y la conexión mágica que tenían con la luna. Pero los Solari, con Aiden a la cabeza, invadieron el reino Lunari para conseguir destruir las flores, ambos bandos se enfrentaron. Durante la feroz batalla, las flores noctuca que habían sobrevivido a los incendios se marchitaron y perdieron su magia, quedando solo como un recuerdo de lo que una vez fueron.
La tragedia culminó con la separación definitiva de Aiden y Lila. Aiden se convirtió en rey, pero su corazón quedó marcado por el remordimiento y la pérdida de su amor verdadero. Lila, por su parte, se exilió a algún lugar recóndito del monte Targon y se convirtió en una guardiana aún más protectora de la magia lunar y las flores noctuca, asegurándose de que no desaparecieran y que nunca jamás fueran utilizadas para fines malvados nuevamente.
Así, la leyenda de las flores noctuca perduró en el tiempo y su conexión mágica con la luna fue preservada por la sabiduría y el sacrificio de una joven lunari llamada Lila. La flor noctuca, una vez símbolo de amor y belleza, se convirtió en una advertencia de las consecuencias de la ambición y el poder mal utilizado."
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