sábado, 22 de julio de 2023

RENACER - PARTE 4

El mar lavanda


Crucé el bosque corriendo intentando alcanzar a Talon, pero sin éxito, cuanto más corría para acercarme más conseguía él aumentar la distancia entre ambos.

- ¡Talon, espera por favor!- apartaba las ramas con violencia mientras avanzaba - ¡estas equivocado! - le grité viendo como se alejaba cada vez más << esto es absurdo...obviamente no quiere hablar conmigo ni verme>>

Dejé de correr, finalmente paré en seco exhausta por el esfuerzo, <<intentaré hablar con el más tarde, tengo que explicarle lo ocurrido, todo esto es un estúpido malentendido>>. Decidí volver a casa, me tomé una larga ducha fría para reflexionar, no entendía su comportamiento, me resultaba muy infantil que hubiera huido y no me explicaba porque estaba espiándome.

No había terminado de secarme el pelo cuando mi teléfono empezó a sonar. Descolgué al cuarto timbrazo.

- Hola

- Hola Diana - Zed estaba por la otra línea

- ¿Dime? ¿Ocurre algo?

- No te hagas la tonta Didi, lo que has hecho es una cabronada

- ¿Pero que dices? ¿de que hablas?

- Acabo de ver a Talon, me ha contado lo que ha pasado en el bosque, ¿en que estabas pensando Diana? Pensaba que lo vuestro iba en serio

- ¿Qué te ha contado Talon exactamente?

- Pues que te vio besándote con otro tío en el bosque, enrollándote con otro empotrada contra el árbol, ¿acaso no ha sido así? No me mientas.

- ¿Tan zorra me ves? ¿crees que eso es propio de mi Zed? ¿Ir a dos bandas?

- Es mi amigo igual que tu, pero no quiero que sufra, eso no te lo consiento

- Si, yo también pensaba que eras mi amigo, pensaba que me conocías más... parece que me equivocaba. He sido siempre muy sincera con el y contigo en todo, lo que ha pasado es simplemente un desafortunado malentendido. Pero bueno, creo que no te importa mi versión de los hechos, al parecer ya tienes una opinión sobre mi, ¿no? - dije con sarcasmo casi escupiendo cada palabra

- Entonces ilumíname, no te estaba besando ningún chico en el bosque.

- Si pero...no es así como pasó, yo no... - intentaba buscar las palabras adecuadas para expresarme

- Ya hablaremos más tarde Diana, pero, me has decepcionado... adiós - se despidió secamente y colgó

- ¡Aghhhh!

Colgué el teléfono irritada y lo tiré contra el sofá con rabia, <<Talon le ha ido con el cuento sin ni siquiera escucharme....y lo peor de todo es que Zed me ha juzgado sin ni siquiera esperar a oír mi versión ni me ha dado oportunidades para explicarme ¿Cómo podía acusarme de no ser sincera con Talon, de querer engañarle a propósito?¿y se supone que es mi amigo?>>.

- Menudo día de mierda

Después de esa frustrante y confusa llamada decidí que no demoraría más la partida hacia Shurima, tal cual estaban actualmente sus relaciones amistosas y amorosas, sería bueno concentrarse en algo más importante, sería productivo para la misión. Terminé de empaquetar las cosas necesarias en la mochila y con una breve nota encima de la mesa para Syndra salí de casa directa a la estación de tren.

Dirigí la vista hacia el panel de información. No faltaba mucho para que viniera el próximo tren, esperaba inquieta, andando de un lado para otro de la acera.

-¡Ehhhh! ¡Diana! - levanté la vista a quien me llamaba, era Leona, me acerqué a ella

- Hola Leona, ¿has cogido también el billete para Stonewall?

- Si, me preocupa lo que dijo Kayle sobre el Vacío.

- Sobre todo porque no se como debemos enfrentarlo, ¿crees que tenemos alguna oportunidad? - no estaba convencida para nada de que pudiéramos ayudar a derrotarlo

- Creo en el deber y tengo fe en el poder que tenemos, no nos podemos permitir fallar. Si el Vacío es tal cual he visto en las visiones del aspecto no nos dejará otra oportunidad si fracasamos.

- Destruiría la vida tal y como la conocemos.

- Literalmente la existencia de este mundo, lo devoraría.

Nuestra conversación se dio por finalizada en cuanto sonó la bocina del tren que se aproximaba. 

El viaje desde Valoran hasta el puerto de Nashramae duró mucho más de lo que pensaba. Me lo pasé principalmente oyendo música mientras vislumbraba el paisaje que cambiaba velozmente. En varias ocasiones cogí el móvil pensando en escribir a Talon o llamarlo para explicarle todo, pero deseché la idea, estaba tan enfadada con el... <<no tendría que dar explicaciones, no he hecho nada malo. Yo no he buscado nunca la compañía de ese... era él el que siempre aparecía... maldito, como me lo ha liado todo...>>.

- Pensaba que tendríamos que ir a la capital, ósea, a Nerimazeth

- No, por lo que me han dicho queda muy lejos de los avistamientos de el Vacío - me respondió Leona - tardaríamos mucho en sortear todo el desierto para ir allí, además, en Nashramae hay también una academia, al fin y al cabo es una ciudad portuaria bastante importante de esa región...

Esa primera parte del viaje duró casi cinco horas, atravesando las diferentes cadenas montañosas por los túneles, hasta llegar a Stonewall. Este era un pueblo pesquero desde el que había un ferri para viajar a Nashramae. La segunda parte del viaje no duró tanto, apenas hora y media, sin embargo, fue peor que ir en tren, ya que me mareaba el bamboleo de las olas. Aunque el cielo estaba despejado, hacía viento y el mar estaba agitado, por ello estuve todo el trayecto de pie en proa, manteniendo estoicamente lo poco que había comido dentro de mi estómago, la brisa y el poder mirar la dirección que tomaba el barco ayudaron bastante a que lo consiguiera.

Cuando atracamos, bajé las escaleritas del barco casi entusiasmada de pisar tierra firme, <<gracias a los dioses que hemos llegado ya, como tenga que hacer otra misión en barco desertaré...>>.

Cruzamos el mercado de la seda, que a esas horas ya entrada la noche, casi todos los puestos estaban cerrando o cerrados del todo y nos dirigimos a la academia de combate de la ciudad allí, pasaríamos la noche.

Al día siguiente, nos asignaron un recluta para guiarnos por el desierto hasta el portal de el vacío, el nos acercaría a una zona segura desde donde avistarlo. Por la mañana el mercado si que estaba en pleno bullicio, había gente de todas partes que venía exclusivamente a esa ciudad a comprar. Por todos lados había puestos con comerciantes vendiendo sus mercancías, compradores intentando conseguir un buen negocio regateando con los vendedores, incluso pasamos junto a un hombre de tez bronceada que gritaba a pleno pulmón ofreciéndonos sus lujosas telas de alta calidad. Lo ignoramos y continuamos caminando. Cuando salimos del zoco me tapé casi por completo la cara con un pañuelo para protegerme del sol, dejando tan solo una franja libre para mis ojos, nos paramos en un puesto al final de la ciudad donde se alquilaban quads. El recluta le lanzó un saquito de cuero al comerciante y después de comprobar su contenido nos indicó para que eligiéramos tres vehículos.

- Esto puede ser divertido - le comenté a Leona

Cruzamos el desierto rápidamente, surfeando las dunas a toda velocidad, estaba disfrutando conduciendo el quad. Apreté la maneta del acelerador y subí una imponente duna. Fue entonces cuando lo vi, esperé a que Leona y el soldado subieran.

Ante nosotros había un ente que dividía el cielo en dos, plegaba la realidad de una forma inimaginable. Era como un agujero negro, un mar lavanda amorfo y grandioso que iba consumiendo toda la materia a su alrededor. Se movía lentamente devorando el suelo en un espiral imparable de éter y sus tentáculos se adentraban en la arena como un cáncer letal, corrompiéndolo todo.


- Impresionante - dijo Leona

- Y aterrador ¿Cómo vamos a derrotar a eso? - le miré abrumada esperando su respuesta, aunque no me contestó, ella estaba sin palabras observándolo

- No paran nunca de salir criaturas, día y noche - dijo el joven recluta y me tendió sus prismáticos para que las observara, criaturas voladoras, parecidas a mantarrayas de color púrpura con la piel cubierta de escamas y espinas, planeaban vigilando las diferentes fisuras del portal, otros seres se veían de forma difusa como sombras dentro de la nube que conformaba la grieta del Vacío - son bichos grotescos y muy violentos, ya han causado varias bajas... cada nueva oleada es mas difícil de abatir, aprenden constantemente y se comunican con otras criaturas que hay dentro. Aunque mueran, las que vienen nuevas saben defenderse mejor, esquivar o moldear su cuerpo para resistir más.

- ¿Has luchado ya contra ellos?

- Si, en una aldea donde apareció otra brecha, solo vino uno, pero fue difícil de matarlo. Era como una especie de leopardo acorazado de espinas que tenía dos colas aguijonadas y el pelaje negro y cerúleo. Era muy sigiloso y capaz de camuflarse con el entorno, de repente saltaba sobre uno de nosotros a gran velocidad.

- ¿Cómo lo matasteis? - preguntó Leona

- El mérito de matarlo fue de mi jefe de pelotón. Cuando apareció de la nada, se lanzó contra mi superior por las espaldas tirándolo al suelo. Él forcejeó con la criatura hasta que consiguió quitarse una de las zarpas de encima y darse la vuelta hacia el, se protegió la cara con su brazo y la criatura le mordía ferozmente. Fue entonces cuando cogió una navaja que tenía en el bolsillo y se la clavó en la garganta mientras le mordía.

- ¿No le ayudasteis? - el chico bajó los ojos avergonzado y se rascó la cabeza nervioso

- Se que no es excusa, pero era la primera misión de varios de nosotros y apenas tenemos experiencia, habíamos visto a ese engendro matar y atacar a varios compañeros en tan solo segundos. Yo estaba paralizado por el miedo, casi no podía ni sujetar mi rifle firmemente, menos ayudar con semejante peligro.

- No se puede tolerar ese comportamiento en un equipo, si no hay una confianza mutua para que os ayudéis cuando hay peligro... esta guerra esta perdida, necesitamos la unión de todos - reflexionaba Leona reprendiendo al soldado

- Estoy de acuerdo. Si estas criaturas se comunican entre ellas, están aprendiendo las tácticas que tenéis en combate y también saben como debilitaros física y mentalmente. - añadí - en fin, retirémonos por el momento. Debemos pensar una estrategia para atacar directamente el centro y sellar la grieta, puede que solo tengamos una oportunidad.

Una aterradora revelación

Volvimos a la capital. Nos dejaron una habitación a cada una en la residencia de la academia por lo que en cuanto llegué me tiré en la cama pensando, viendo los recuerdos de los aspectos en mi cabeza, reviviéndolos.

Los aspectos se habían enfrentado muchas veces al vacío, había visto ese recuerdo a través de muchos ojos, cielos con distintas estrellas, lugares que no existían en Runaterra. <<Claramente hay otros mundos, los aspectos los han protegido a todos desde hace siglos, eones quizá... ahora ha tocado nuestro mundo. ¿Sin embargo, siempre han ganado, no?>>.

- ¿Pero porque no podemos ver el final de la batalla, porque no podemos saber como vencer? - me apreté las sienes meditando - estas en mi cabeza siempre, soy como una marioneta para ti, ¿Por qué no me ayudas?

Los recuerdos solo mostraban fragmentos de la vida de los otros avatares, desde el momento en que el aspecto tomaba conciencia dentro del avatar hasta que entraban dentro del vacío, entonces la imagen se cortaba, era como una película sin terminar. <<Es como si el aspecto saliera en ese instante o se desvaneciera>>.

Una idea comenzaba a darse forma en mi mente respecto a la interrupción de los recuerdos dentro del vacío, me negaba a aceptarla, pero cada vez tomaba más peso en mis pensamientos, decidí bajar a cenar, después subiría a la habitación de Leona, tenía que hablar con ella de esto.

Toque en la puerta de la habitación de Leona. Ella abrió la puerta y con un movimiento de cabeza me invitó a entrar.

- Llevo toda la tarde dándole vueltas a algo y me asusta... - me moví nerviosa de lado a lado poniendo en orden mis pensamientos. - tu llevas dentro un dios distinto dentro, has visto la vida de otras personas a través de sus ojos, desde que el aspecto toma conciencia hasta que...¿entran en el vacío?

- Si, siempre se corta a imagen ahí, después vuelve a empezar de nuevo con otro avatar.

- ¿No te has parado a pensar porqué ocurre? - le pregunté inquieta, ella negó con la cabeza - pues yo si, ¿y si en el vacío esas personas mueren? quizás solo los dioses son capaces de luchar contra él. ¿Qué sentiste cunado te poseyó? - Leona se quedó un momento callada, seguramente recordando aquel momento

- Noté mi cuerpo arder cuando entró en mi el aspecto del Sol, como si su poder disolviera mis huesos, fueron unos instantes que me resultaron eternos.

- Exacto, el aspecto de la Luna me dio, igual que a ti, poderes sobrehumanos, y una fuerza en mi cuerpo que permite soportar todo ese poder que alberga, el día que salga de mi, estoy segura que moriré, no creo que mi cuerpo soportara lo mismo que la primera vez si me despoja de tu su poder... - paré de caminar de lado a lado y miré a Leona atentamente - ¿y si es en el vacío donde el aspecto puede desplegar su auténtico poder y luchar contra él? Solo ellos son capaces de expulsar el vacío, quizás en su aspecto real, como dioses, por eso no hay recuerdos humanos, porque ya no están dentro de su avatar.. Quizá solo necesiten que los llevemos dentro porque ellos no pueden llegar por su cuenta... pero una vez dentro los dioses salen desplegando todo su potencial, eso también implicaría que nuestro cuerpo moriría. - miré la reacción de Leona, aunque no parecía sorprendida después de mi monólogo. Me senté en la cama, me sentía mareada.

- Llevo días pensando lo mismo y siempre llego a la misma conclusión... llegado el momento tendremos que sacrificarnos si queremos salvar nuestro mundo y todos los que aquí habitan.

- Toda una vida luchando y cuando debemos luchar de verdad... simplemente moriremos y nos desvaneceremos...

- No hay ninguna estrategia que pensar y seguir, solo debemos concentrarnos en llegar a entrar dentro del portal

- Es complicado ir a una batalla de la que sabes que no vas a volver. - con estas palabras me levanté desanimada y salí de su habitación.

Esa sería mi última noche con vida, no quería marcharme sin despedirme de mis amigos y hacer las paces con Zed y Talon. 

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