lunes, 3 de julio de 2023

RENACER - PARTE 3

Trampa de celos

Después de salir de la academia decidí ir al bosque para despejar mi mente, siempre me resultaba más fácil centrarme y aclarar mis ideas allí. Me gustaba entrenar en mitad de un claro que había a poco más de media hora de camino. Después de caminar un rato sabía que había llegado por las hondas marcas que había en los arboles y las ramas caídas. Aquellos pinos solían ser victimas de mi implacable espada.
Empuñé mi espada y comencé a practicar mis movimientos con rapidez y precisión, después de varios minutos, oí pisadas a mis espaldas y me giré amenazante hacía el intruso. Mi espada apuntaba su cuello, aunque al ver quien era bajé la espada con cansancio. Era ese hombre de pelo negro tan misterioso, de nuevo, por tercera vez apareció e la nada.

- ¿Otra vez espiándome?

- Solo te observaba, tus movimientos con la espada son hipnotizantes, es como un baile letal.

Apoyé mi espalda contra el tronco del árbol y lo observé recelosa. Recuperando el aliento, limpié mi frente de sudor y di un largo trago de mi botella de agua <<¿también hoy intentará convencerme de sus ideas? No tengo tiempo ni ganas para eso>>. El dio un paso acercándose a mi.

-¿Quién o que eres? Apareces y desapareces siempre de la nada, me acechas, me vigilas

- Mi nombre no importa - me cortó - hoy solo quería darte esto, te he traído un regalo
Acto seguido me ofreció lo que sujetaba y lo depositó sobre mi mano, era una flor blanca y hermosa, de un olor dulce.

- ¿Sabes que es?

- No tengo tiempo para estas tonterías. Tengo cosas que hacer, no tengo ganas de escuchar tus sermones 
- el levantó mi mano ignorándome y dejó la flor a la altura de mis ojos para que la observara bien. Resoplé y me fijé en ella - es una noctuca - dije sorprendida, la hice girar de forma que soltara su fragancia.

- Correcto, una flor hermosa sin duda, pero también letal... ¿sabes la historia que ronda sobre ellas? - negué con mi cabeza y el continuó hablando mientras me miraba intensamente - es una historia trágica de amor y traición

Con cautela, como si estuviera interpretando un papel, me contó una historia sobre como dos amantes de distintos reinos, Aiden un solari y Lila una lunari, que desde que se encontraron por primera vez se amaron, acabaron por separarse a causa de la muerte del padre de Aiden, el cual murió envenenado por esas flores... Escuchaba atentamente su relato mientras acariciaba los pétalos de la flor, cuando terminó se quedó observándome.

- ¿Aiden nunca encontró al verdadero asesino de su padre? ¿Porqué matarían al rey? - el cuento me había suscitado varias dudas

- No lo se, no hay segunda parte de la historia. La cuestión es que no esperó a que su amada le ayudara o encontrara al culpable, si no que ejecutó una orden y no estuvo satisfecho hasta que se llevó a cabo, aunque destruyera la paz entre los reinos y su relación, demostró cual era su auténtica naturaleza.

- Sin embargo vivió arrepentido el resto de su vida.

- Bueno no tienes que tomarte el cuento al pie de la letra, al fin y al cabo es eso, un cuento

Cuando terminó, él se acercó aún más, apoyándose en el árbol a mi lado. En ese momento, su actitud cambió y su voz resonó con un tono persuasivo y ambicioso.

- He oído muchas leyendas más, te las podría contar. Algunas hablan de un ancestro muy poderoso que conquistará a todos, alzando un imperio - ladeó la cabeza mirándome - Estoy seguro que tu eres ese personaje del que hablan las leyendas. Tienes el poder suficiente para dominarlos a todos y sin embargo prefieres estar a la sombra y las ordenes de otros, ¿porqué?. Diana únete a mi y hagamos un mundo mejor como tu sueñas.

Me encontraba atrapada entre el árbol y él, su presencia me resultaba magnética aunque sus propuestas extremas no me sorprendieron. Antes de que pudiera responder, dio un paso más cerca y, de manera inesperada, me robó un beso. Estaba desconcertada, durante unos segundos, quedé inmóvil, sorprendida por el atrevimiento de su acción, << ¿¿pero que??, ¿Qué hace? ¡hay dioses, aún no me he apartado!>>. En cuanto reaccioné, le separé suavemente de mí apartándole con la mano, tenía que dejarle claro que no me interesaba, yo quería a Talon.

- Me siento alagada pero no deberías haberte tomado ese atrevimiento - le rechacé con firmeza, sin embargo antes de que pudiera procesar completamente lo ocurrido, algo salió silbando el aire de entre los arboles y me arrancó la flor de mis manos clavándola en el suelo.
Me separé rápidamente de él. Observé a mi alrededor, buscando al responsable del ataque, al girar mi cabeza encontré a Talon mirándome con frialdad, entonces se dio la vuelva y se marchó corriendo <<¿Pero que hacía ahí escondido?, lo habrá visto todo JODER>>

- ¡Espera Talon! - grité alarmada - es un malentendido. - Aturdida miré al desconocido y lo observé sonriendo con suficiencia, arrogantemente.- ¡ERES UN CABRÓN!- le espeté empujándolo -¿sabías que estaba ahí, verdad? - estaba furiosa, recogí la daga y salí corriendo detrás de Talon.

Me sentía estúpida por haber caído en esa artimaña y sin entender porque había hecho esa trampa para enfurecer y poner celoso a Talon. Tenía que hablar con el.

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