El último día
Al volver a mi habitación miré el cielo por la ventana, era una preciosa noche estrellada y despejada, la Luna comenzaba a asomar por la cordillera como una gran sonrisa. Cogí el teléfono, decidí llamar a Talon primero, quería explicarle lo que pasó, que fue un tonto malentendido, sinceramente le quería, aunque aún no se lo había dicho abiertamente. Antes que amantes éramos amigos y esperaba seguir siéndolo. Llamé una... dos veces...tres, pero no respondía.
<<No quiere saber de mi....>> Después llamé a Zed, no quería estar enfadada con mis amigos. A la cuarta timbrada descolgó.
- Hola... - se hizo un silencio incómodo, al no responder nadie decidí seguir hablando - quería disculparme Zed, no contesté debidamente el otro día. Lo siento - se oyó un resoplido por la otra línea
- Yo también lo siento Diana, no fui objetivo contigo, me dejé llevar por la amistad que tengo con Talon y no escuché tu versión. Tenías razón.
- Te la puedo contar aún si me dejas.
- Adelante, no te preguntare nada hasta que termines.
Le expliqué el malentendido que había pasado, que ese misterioso hombre me visitaba a veces, y que solía ser más un incordio, como una molesta mosca más que una agradable visita o distracción. Obviamente le comenté que no había habido ninguna intención romántica por mi parte y que sinceramente no sabía que pretendía conseguir robándome un beso delante de Talon, pero que me había encarado a él por ello.
- Si es cierto todo lo que dices - <<¿aún alberga dudas?>> - te he prejuzgado equívocamente, recuérdame esta situación cuando vuelva a meter la pata.
- Solo espero que Talon me crea y también me perdone. ¿Podrías decírselo de mi parte? He intentado llamarlo varias veces pero comunica....
- Lo haré en cuanto vuelva... esta de misión - puntualizó - ha salido esta mañana de madrugada, pero si consigo hablar con el se lo diré
- Gracias Zed. Adiós.
- Adiós Didi.
<<No podre hablar con Talon antes de irme.. mañana lo volveré a intentar antes de partir>>.
Por último llamé a mi amiga Syndra, charlé con ella un rato tranquilamente mientras me peinaba el pelo y me ponía un pijama para ir a dormir. No quise darle detalles de la misión, ya que no quería preocuparla, a pesar de que pensaba que no la volvería a ver. Me costó mantener la voz firme y no echarme a llorar delante de ella, que era lo que realmente quería hacer. Después de una cariñosa despedida colgué. Y lloré en silencio hasta que me quedé dormida, lamentándome de lo que iba a perder.
Al alba, antes de partir volví a intentar contactar con Talon, de nuevo sin éxito. Me reuní con Leona para iniciar los preparativos. Al entrar en su habitación la encontré estudiando un gran mapa que tenía desplegado. Me miró al verme entrar y me hizo una seña para que me acercara a ver lo mismo que ella.
- El gran desierto de Shurima - ella asintió
- Así es, y aquí es donde esta ubicado el portal principal de el vacío - señaló un punto ubicado en el mapa cerca de una antiguas ruinas, lo marcó con un bolígrafo.
- ¿Qué es esa península que se ve al sureste?.
- Eso era Icathia, anoche me lo comentaron los soldados shurimanos. La última vez que apareció el Vacío fue allí, fue hace ya miles de años y aunque se cerró el portal fue a un alto coste. La ciudad y las aldeas cercanas quedaron destruidas y la tierra por donde se extendían las raíces de el Vacío jamás a vuelto a ser fértil. Fue una gran ciudad, es más, las ruinas de la antigua ciudad aún perduran medio enterradas en la arena, el desierto parece que tiene miedo a tragársela del todo, además todo lo de alrededor se quedó yermo, la tierra esta muerta y ya no crece nada. Al parecer, solo puedes encontrarte con saqueadores de las arenas si te adentras en la península.
Asentí sorprendida de lo bien informada que estaba Leona respecto de los alrededores, a diferencia de mi, que me había pasado la noche llorando y lamentándome, ella había hecho los deberes. Me sentí algo avergonzada de mi misma. Me miró con cara de circunstancia.
- Quizás te cuente el resto de la historia si sobrevivimos... por ahora vamos a repasar el plan.
<< ¿Aun albergas esperanzas de que así sea? muy propio de ti Leona, siempre con esa determinación y coraje...>>
- De camino a la zona de avistamiento me fijé que había una ruinas un poco más abajo, creo que tenemos que intentar llegar desde ahí en vez de cruzar el desierto a campo abierto, corremos mas peligro de que nos vean las criaturas centinela o nos ataquen los gusanos de las arenas si vamos por ahí - hacía señas al norte de la cruz en el mapa mientras hablaba - tenemos más posibilidades de avanzar cruzando por las ruinas. ¿Qué opinas? - me miró
- Creo que tienes razón, en medio del desierto somos un blanco fácil y fácil de avistar. Además es mas fácil defender esa zona de engendros y atrincherarnos si fuera necesario. - el plan de Leona me estaba trasmitiendo la seguridad que necesitaba para continuar, era una buena líder - no perdamos más tiempo, vamos a comunicar al comandante el plan.
Salimos del despacho del comandante con su aprobación, un pelotón de cuarenta soldados y dos sargentos nos seguirían. Después se unirían un par de escuadrones más para proteger la posición.
Desplazarnos hasta allí sin ser vistos iba a ser lo complicado. Usar dormuns como monturas estaba descartado, había que ser un jinete hábil para domar su mal genio y además eran demasiado grandes y muy lentos. Por otro lado, si usábamos motos y quads llegaríamos mucho antes, pero, eran ruidosas por lo que deberíamos dejarlos bastante atrás y seguir a hurtadillas arrastrándonos por la arena más de un kilometro, para no llamar la atención, a pesar de ello era la mejor opción. Tuve que cambiar mi atuendo de lucha negro habitual por una armadura ligera de camuflaje, para confundirnos con la arena, aunque portaba igualmente mi espada curva de lunaplata.
Conforme al plan, abandonamos los vehículos a dos kilómetros de las ruinas y seguimos a pie, según nos acercábamos nos deslizábamos por las dunas con rapidez, las ropas cómodas y ligeras ayudaban a ello. Finalmente empezamos a alcanzar los primeros restos de las casas ruinosas. Avanzábamos con precaución pero con paso firme y seguro por los adoquines de la calle. Saqué la espada del cinto y agudicé mis cinco sentidos, atenta al mínimo movimiento enemigo.
De repente, oí un repiqueteo dentro de una de las casas como si se tamborilearan muchos dedos a la vez, era muy tenue, pero fue suficiente para prepararme con la espada, mis movimientos alertaron al resto de que debían prepararse para un ataque, tomaron posiciones. Al repiqueteo le siguieron varios chasquidos y cesó.
Un silbido agudo como un chillido surgió a mis espaldas, acompañado de los gritos de uno de los soldados. La bestia había aparecido de debajo de la arena, rompiendo los adoquines y atrapando a uno de los soldados con sus fuertes mandíbulas, le había arrancado una pierna que se estaba comiendo, dejando un reguero de sangre en el suelo. Aquella criatura tenia la forma de una escolopendra gigante, de vientre anaranjado y una dura coraza negra de escamas quitinosas recubiertas de púas, era tan alta como tres hombres y se movía rápidamente deslizándose por la arena con sus miles de patas buscando su siguiente víctima.
Me abalancé hacia ella interponiéndome en su camino y lancé un tajo hacia su cabeza, pero la criatura, más rápida, se apartó de la trayectoria de mi espada. La hoja resbaló sobre su cuerpo quitinoso y se clavó en el suelo. La escolopendra entonces se puso en pie de forma que podía observar cuan grande era. Abrió su boca y me atacó, Leona dio un salto hacía mi, apartándome de un empujón con su escudo en alto para protegernos. El engendro frustrado excavó un túnel bajo la arena con sus fuertes patas y desapareció bajo tierra.
- ¡Apartaos de la arena!¡Rápido! - grité alarmada a los soldados - ¡intenta cazarnos!
Estos se dispersaron rápidamente intentando alcanzar zonas con el suelo más intacto o alcanzar zonas elevadas escalando las ruinas pero estables. La escolopendra emergió de nuevo unos metros más allá persiguiendo a los soldados, aunque todos consiguieron guarecerse de la engañosa arena, entonces empezó a atacarlos a pecho descubierto para intentar atraparlos. Todos comenzaron a atacar a la criatura al unísono disparando.
A pesar de la lluvia de balas era difícil atravesar las escamas, pero cuando conseguían acceder a las partes débiles de su carne se enfurecía. Fue entonces cuando comenzó el baile, Leona y yo aprovechamos que estaba distraída para atacarla, atacamos con todas nuestras fuerzas y Leona clavó su espada entre las escamas de la bestia lo que me permitió cortar parte de su alargado cuerpo. Eso la enfureció aún más, se giró enrabietada hacia nosotras con las mandíbulas abiertas, su cola amputada esparcía sangre ponzoñosa que corroía las piedras circundantes como si fuera ácido.
Los reclutas le tiraban piedras y seguían disparando para distraerla, pero estaba centrada en nosotras. Leona no esperó a que le atacaran, le lanzó contra aquella bestia con una llamarada de fuego solar escudándola que explotó cuando alcanzó a la criatura del vacío, aturdiéndola, yo aproveché para marcarla con mi impacto creciente, lanzando un arco de energía lunar en su dirección, me deslicé hacia delante y di un gran salto impulsándome sobre el escudo de Leona para propinarle otro tajo con mi espada y atacarle con mi lluvia lunar. No conseguí penetrar lo suficiente entre las escamas como para cercenarla la cabeza, pero si que le hice una buena herida y conseguí cortar varias de sus patas delanteras.
El engendro, malherido, chilló y en un rápido movimiento huyó bajo tierra en una nube de polvo, << mierda, se ha escapado!>>. A pesar de estar algo decepcionada por no haber podido terminar con la criatura, mi pecho subía y bajaba acelerado, respiré profundamente para controlar la respiración, la adrenalina que corría por mis venas se agotaba.
- Debemos continuar antes de que vuelva o vengan otras criaturas - anuncié
Apenas nos habíamos puesto en marcha, cuando otro sonido nos alertó, un potente zumbido se aproximaba, de pronto una nube cambiante verde y negra apareció en el horizonte, acercándose.
- ¡A cubiertooooooo! - gritó uno de los sargentos su pelotón
La supuesta nube era un gran enjambre, aquellas criaturas parecidas a abejas impactaron contra nosotros acribillándonos a picotazos con sus venenosos aguijones. Activé mis esferas a tiempo y estas explotaron al instante al chocar con las abejas creando un fuerte escudo a mi alrededor, pero no duró lo suficiente, se evaporó a los pocos segundos y comenzaron las punzadas. Era como miles de agujas clavadas en mi cuerpo, el veneno era paralizante y sentía como si mis músculos no respondieran, me tiré al suelo rodando e intentando ahuyentarlas de mi cara y oídos. Activé de nuevo las esferas para protegerme, aunque de nuevo me ayudó escasos segundos.
Intenté meterme bajo la arena, para escapar de las picaduras, pero mis dedos apenas respondían para cavar. La situación era extrema, las neurotoxinas del veneno hacían que me sintiera mareada, me provocaba visiones y un dolor de cabeza terrible, sin contar con el dolor de las cientos de picaduras que tenía hacía que apenas pudiera concentrarme, el cansancio también me estaba mermando, el maná se me agotaba y cada vez costaba más recuperarlo, lancé una lluvia de luz plateada como último recurso y me desplomé en la arena.
A pesar de estar semi inconsciente, oía los disparos amortiguados de las ráfagas de balas, provenientes de los rifles de los soldados que aun resistían, era inútil, como cazar moscas a cañonazos. No se como, pero Leona consiguió la fuerza suficiente para alcanzarme y protegernos mutuamente con su escudo, me zarandeó preocupada hasta que reaccioné, se oía el ruido de las abejas chocar contra el escudo. Me arrastró hasta la pared de una de las casas en ruinas para tener algo más de espacio. Abrí los ojos pesadamente
- Diana, tenemos que intentar avanzar, si nos estancamos aquí moriremos, no dejan de llegar más y mas enjambres de esos bichos...
- No... pp..puedo - balbuceé, una lágrima escapo de mis ojos y resbaló por la abultada cara, hinchada a causa de los picotazos - te...te...tengo ..go los ded.. ded... - frustrada porque la lengua apenas me respondía, intenté mover mis dedos agarrotados para que me entendiera, no podía enfocar bien la imagen, las facciones de mi compañera eran difusas, rebuscaba en uno de los bolsillos de su armadura y me acercó algo a mis labios
-Bebe - ordenó - te pondrás mejor, te dará la energía suficiente para que podamos correr adelante - aunque se derramaron una gotas al principio conseguí terminar aquel brebaje verde medicinal
- Gracias - conseguí articular, noté como disminuía el hinchazón de mi cuerpo y mi mente se aclaraba - me has vuelto a salvar
- Lo haré tantas veces sean necesarias para que te vuelvas a levantar y terminemos con esto, vamos, debemos continuar
Eran conmovedoras sus palabras, sentí algo de envidia por su voluntad, a diferencia de ella, yo era más insegura y eso me hacía vacilar y dudar en ciertos momentos, o que me rindiera.
- Esta bien, a la de tres activamos los escudos mágicos y corremos juntas hacia el vacío - ella asintió de acuerdo - 1....2....¡3!
Los levantamos a la vez de un salto con nuestros escudos unidos y corrimos calle abajo escapando de la nube de insectos, fue entonces cuando volvió a aparecer la escolopendra sobre nuestros pies, haciéndonos trastabillar y caer a los lados. Se giró hacia mi con sus mandíbulas abiertas dispuesta a triturarme, << ¡maldita sea! ¿otra vez aquí? ¿Cómo se recupera tan rápido?>> el miriápodo se deslizó por el suelo buscándome, me arrastré por el suelo hasta que conseguí levantarme. Algo se movió rápido a mi izquierda e hizo que la cabeza de aquel bicho rodara por el suelo, miré a quien me había salvado de aquello. Talon estaba de pie sobre la criatura limpiando la hoja del puñal que llevaba sujeto a su antebrazo, había decapitado a la bestia, derribándola. Su capa de cuchillas se ondeaba con la brisa del desierto, al fondo una multitud de hombres se unían a la batalla para exterminar el enjambre <<¡su misión era aquí! que genial coincidencia que haya llegado a tiempo! y a traído al resto con el >>
- ¿Estáis bien? - preguntó
- Si, gracias - dijo Leona - estamos en las últimas
- Gracias Talon - grité, pero mi voz apenas era un susurro entre el rumor de la batalla que que se libraba contra el enjambre. el inclinó la cabeza como entendimiento.
Corrí hacia el, debía hablar antes de internarme en el vacío con Leona, con todo el frenesí de la lucha no había tenido tiempo de pensar y recordar lo que pasaría cuando llegásemos al centro. Observé los restos de la escolopendra, la sangre que salía burbujeaba en la arena.
- Tengo que decirte algo sobre lo que paso el otro día
- No tienes que explicarme nada, cada uno tiene su vida
- Te has llevado una impresión y opinión de mi equivocada - me defendí - necesito que entiendas
- Diana, no es momento de hablar ahora mismo, procura luchar y ya hablaremos cuando terminemos de aplastar estos bichos.
- Pero...yo no... - asentí con desánimo, << no se si realmente podremos volver a hablar después de hoy....>>
- He venido con el resto, os abriremos camino para que podáis seguir vosotras, ¡tenéis que avanzar al centro!
Acto seguido se dio media vuelta y con su capa cortante y sus dagas empezó a atacar a los enjambre de abejas que se dirigía hacia nosotras de nuevo. Rebanando cabezas y extremidades a las criaturas que molestaban y nos atacaban. Nosotras, ambas, con nuestros escudos y a golpe de espada también despejábamos.
Todos estábamos avanzando, estábamos muy cerca del portal central. Las mantarrayas centinelas se abalanzaban desde las alturas sobre los soldados defendiendo la puerta. De repente la tierra comenzó a temblar, un nuevo peligro apareció para impedir nuestro avance. Una criatura descomunal salió del portal y de un pisotón resquebrajó el suelo levantando la tierra como pinchos, el área alcanzó un desafortunado soldado que estaba demasiado cerca de el. La bestia, lo agarró como a un muñeco y le arrancó medio cuerpo de un mordisco. Se inclinó hacia delante y comenzó a crecer mientras se lo comía, le aparecieron más púas en su espalda, era mas grande. Soltó un rugido atronador cuando terminó de engullirlo.
<< Pobre muchacho, que final más... esa cosa ha crecido al comérselo.. ¿Cómo vamos a acabar con el? se hace mas fuerte con cada muerte>>
- Leona, Diana, seguid adelante, yo lo distraigo.... entrad dentro y terminad con esto - gritó Talon
Hicimos caso a su advertencia y esquivamos otro pisotón de aquella horrible criatura hasta que conseguimos dejarlo atrás y llegar al portal, Leona estaba decidida a cruzarlo.
- Leona, espera.... - ella me miró
- ¿Que? Ahora no podemos dudar
- Dame la mano, por favor.... si voy a morir quiero hacerlo con alguien a quien considere mi amiga - ella vino a mi y me ofreció su mano... respiré hondo, ella me imitó - espero que nuestro sacrificio merezca la pena...
- Ganaremos la batalla - entonces ella me apretó mas fuerte la mano y tiro de mi
Entramos al portal.
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