lunes, 7 de agosto de 2023

RENACER - PARTE 6

Todo lo que es, todo lo que alguna vez verá

<<¿Aún existo o acaso estoy muerta? Me siento demasiado liviana e ingrávida ¿es esto el corazón del vacío?>>

Al cruzar nos encontramos en un lugar en completa oscuridad, Leona avivó sus poderes usando su escudo radiante, intentando iluminar el terreno, sin embargo no había nada que iluminar. Avanzábamos a ciegas sobre un suelo invisible, sin saber si estábamos cerca o lejos o si delante caeríamos en un agujero, decidimos no separarnos, por miedo a perdernos. Era literalmente la esencia de El Vacío. La Nada absoluta... carente de luz, estructuras, criaturas, tierra.. nada ni siquiera notaba que mi cuerpo parecía no responder a las leyes físicas. 

Notamos movimiento en el vacío, algo pasó justo por nuestra derecha, como un pájaro que se hubiera cruzado planeando por nuestro lado, pero más grande. Nos colocamos espalda contra espalda como pudimos, atentas a cualquier posible ataque.

- ¿Quién esta ahí?¿Quien eres? - grité

- Soy la voz del silencio - la voz no provenía de donde pensábamos, no supe identificar el foco de la voz - soy todo lo que es, y todo lo que alguna vez será - la voz estaba dentro de mi cabeza, escrutando mi mente, estaba en todas partes y en ninguna, era como un eco que se movía en círculos. -  El vacío desea una emperatriz. Soy la expresión de esa voluntad, mi nombre es Bel'veth

- ¿Porqué consumes nuestro mundo? - contentó Leona

- Mi hambre es infinita. No se puede saciar y no se detendrá. Todo este mundo se ahogará en el mar lavanda para alimentar al vacío, vuestras vidas, conocimiento y recuerdos formarán parte de él.

De repente, la estancia se iluminó tenuemente, los tonos violáceos que se fundían con la oscuridad. al fondo, se observaba un trono de coral y restos de seres vivos, el suelo, por fin, tomó una forma material y de repente notamos la pesadez del aire, tan aplastante que hasta costaba respirar. Delante de notros apareció levitando el verdadero enemigo. Su aspecto era humanoide con cuerpo de mujer, aunque unas extensas alas como las de un murciélago se extendían a ambos lados como si fueran una capa y extrañas protuberancias le salían del pecho y de los hombros. Un tercer ojo muy abierto en su frente lo observaba todo con detenimiento.


- Sin duda sois fuertes, habéis conseguido traspasar las barreras a pesar de las hordas de criaturas que las custodiaban - una sonrisa maliciosa apareció en su rostro, nos lanzó una mirada desafiante - va a ser un banquete devorar vuestro poder


Fue entonces cuando ocurrió la metamorfosis, su rostro se abrió como el capullo de una flor, desencajando sus facciones, para después desaparecer dentro del cuerpo. Su vientre se agrietó hasta convertirse en unas fauces dentadas y varios tentáculos se desplegaron bajo la los dientes. Había adoptado su verdadera forma, volviéndose mas poderosa y por tanto más peligrosa. 


La batalla comenzó.

Aquel monstruo junto las alas y se lanzó hacía delante en un impulso, eso abrió una grieta profunda y morada en el suelo por el que empezaron a salir rémoras del vacío. Si de por si era un enemigo difícil de superar, con las rémoras molestando se volvía casi imposible.

El ataque de Bel'Veth era voraz y destructivo, cada embestida sacudía nuestro entorno, generando ondas de choque que parecían querer desgarrar la realidad misma. Leona desplegó sus habilidades solares y yo las mías, invoqué la energía de la Luna en mi interior para fortalecerme, pero apenas parecía suficiente para detener los embates de la criatura.

Empecé a pegar tajos a diestro y siniestro cortando las rémoras que se acercaban, a la vez que esquivaba las embestidas de Bel'Veth. En un momento crítico, un enjambre de rémoras me rodearon, mordiendo mi piel y succionando como sanguijuelas. Conseguí desquitarme a espadazos de la mayor parte de las feroces criaturas. Bel'Veth entonces volvió a lanzarse contra mi, esta vez atacando con sus tentáculos para golpearme. Leona, valientemente, se interpuso entre Bel'Veth y yo, usando su escudo y su espada para protegerme y mantener a raya los tentáculos. Sin embargo, incluso la luz radiante de Leona parecía desvanecerse ante la oscuridad del Vacío. De un tajo consiguió seccionar uno, que se empezó a  mover en el suelo como la cola de una lagartija hasta quedarse inmóvil. Bel'Veth soltó un gritó ensordecedor que hizo templar el aire. Elevó el vuelo hasta lo alto de la estancia y quedándose inmóvil empezó invocar una vorágine alrededor suya.

- No podéis detenerme. Soy la emperatriz del vacío. ¡La luz y la oscuridad me pertenecen! - gritó con una voz inhumana y gutural, más parecida a una psicofonía que a una voz real.

Canalizó una tormenta de cortes a su alrededor, con sus fuertes alas propulsó ondas hacía nosotras, Leona volvía activar su energía solar y levantó el escudo entre las ondas y nosotras para protegernos. 


De repente, un resplandor dorado envolvió a Leona, su armadura se volvió incandescente mientras su escudo adquiría un brillo deslumbrante, su espada se envolvió en un fuego celestial, quemaba la vista, era como ver el sol directamente, pero cuanto más brillaba más débil se sentía, se apoyó en mi y de repente cayó al suelo, yo me empecé a sentir mareada también, notaba mi cuerpo arder y febril. << Esta pasando... los aspectos....>>. Me miré las manos asustada, un aura plateada y etérea me rodeaba, caí de rodillas al suelo. Mis ropas y mi cabello se convirtieron en cascadas de luz lunar, mi espada creciente destellaba con un fulgor celestial argentado. Cogí la mano a Leona y la apreté todo lo fuerte que pude.

- Hasta aquí llegamos - le dije
- Si, ahora depende de los aspectos - me miró con los ojos vidriosos - ha sido un honor librar mi última batalla contigo

Nos abrazamos mutuamente, esperando el final, una radiante luminosidad irradiaba de nuestros propios cuerpos fundiéndonos en un único halo de luz. En ese momento de desesperación, sucedió algo. Un torrente de luz salió de nosotras, era una luz tan intensa que incluso Bel'Veth pareció retroceder momentáneamente. Sentí como la fuerza cósmica de los aspectos se despertaba en mi interior, luchando por salir. Estaban luchando por liberarse.

La luz se hizo más brillante y noté como algo abandonaba mi cuerpo, parte de mi alma se separaba de mi, levanté la vista, frente a nosotros, emergieron las imponentes figuras de dos seres celestiales: el mismísimo aspecto del Sol y de la Luna. 

Los observé maravillada, Solaris ataviado en su armadura de oro, relucía con un fulgor celestial de mil soles y sus ojos brillaban con una intensidad ardiente. Lunaris, vestía una armadura lunar que parecía tejida con los mismísimos rayos de luna y las resplandecientes estrellas parecían danzar en sus ojos. Sus formas eran majestuosas y etéreas, sus cuerpos estaban envueltos en un aura divina, ambos irradiaban el poder incalculable de los dioses. 

Ambas seguimos mirando embelesadas a los aspectos divinos del Sol y la Luna, la presencia de los aspectos me hizo sentir insignificante en comparación con la inmensidad cósmica que irradiaban. Era como si estuviera en presencia de fuerzas primordiales que trascendían el tiempo y el espacio, capaces de modelar el destino de mundos enteros. La grandeza de su existencia resonaba en cada fibra de mi ser, llenándome de un asombro que me robaba el aliento. Les miré a los ojos, me devolvieron la mirada, una mirada que destilaba la sabiduría de la eternidad y que eran conocedores de la verdad absoluta que todos anhelábamos saber, me sentía muy afortunada de poder contemplarlos, una imagen tan perfecta y poderosa. Ningún mortal había conseguido lo que nosotras y por ello era un regalo.

Ambos dioses se giraron hacia la emperatriz del Vacío.

- Bel'Veth, abominación del Vacío, tu reinado de oscuridad termina aquí - resonó la voz del aspecto Solari con una autoridad que resonó en todo el espacio.
- Por demasiado tiempo has consumido este mundo, se ha acabado - añadió la diosa Lunari con serenidad.

Bel'Veth furiosa, se enfrentó a los dos aspectos con determinación, volvió a abrir otra grieta del vacío de la que salieron todo tipo de criaturas e invocó de nuevo otra vorágine de cortes a su alrededor. Con sus alas desplegadas se lanzó con rabia hacia los aspectos, pero su poder parecía desvanecerse ante la presencia divina, las criaturas abisales simplemente se desintegraban al entrar en contacto con el fuego divino que los rodeaba y el aire estaba inmóvil a su alrededor. Leona se levantó, estábamos recuperando las fuerzas, no podía creerme que hubiéramos sobrevivido, mi compañera me tendió la mano y me levanté de un salto, cogimos nuestras armas para pelear contra las criaturas que aparecían, aunque la mayoría intentaban atacar a los aspectos, algunos nos divisaron y corrían a atacarnos. 

Con las fuerzas renovadas y las espadas preparadas, ambas avanzamos, seccionando miembros, cabezas, patas y alas, como único objetivo llegar hasta Bel'Veth y el portal del abismo del vacío. Los aspectos juntaron sus manos y canalizaron sus energías celestiales, poco después desataron un torrente de luz que envolvió a Bel'Veth. El choque de fuerzas era titánico y el espacio mismo parecía distorsionarse por su enfrentamiento.

La fuerza de los aspectos era asombrosa, el espacio entre Bel'Veth y la luz que le envolvía empezó a ceder, el aire dentro se comprimía cada vez más. La reina del vacío gruñía intentando resistirse a su poder y queriendo, cada vez más desesperada, romper la cárcel que amenazaba por extinguirla, aunque sin éxito.

Leona y yo llegamos a la grieta, un engendro con forma de gorila se abalanzó sobre Leona derribándola, era un monstruo fuerte y musculoso, con cuatro brazos que le ayudaban a moverse mas rápido, su piel roja estaba surcada de cicatrices y uno pinchos erizaban su espalda. Salté sobre el para librar a Leona de su brutal abrazo. Estaba apretando sus fuertes manos contra el escudo de Leona, acercándolo peligrosamente a su cuello. Con mi hoja curva seccioné la mano que apretaba contra el escudo por el antebrazo, la bestia se levantó sobre tus patas traseras furioso, el dolor le volvió más violento, con su otro brazo me golpeó un puñetazo que me envió volando varios metros mas allá, había hundido parte de mi armadura, debía de haberme roto varias costillas...

Leona aprovechó la distracción de la criatura para recomponerse y para levantarse, de un empujón cambió las tornas haciendo que el gorila quedara al descubierto con su panza arriba. Yo me levanté respirando entrecortadamente a causa de las heridas y fui lo más rápido que pude hacia Leona para ayudarla a contener y matar a la bestia.

Despojadas de nuestros poderes, era difícil acostumbrarse a esa nueva realidad sin la fuerza sobrehumana de la que nos habían dotado los aspectos. Alcancé a Leona, estaba sobre el vientre del gorila apretando la punta del escudo contra el cuello de la bestia, este se sujetaba con los tres brazos libres para evitar que le ahogara, golpeaba patadas al aire inútilmente, estaba ensartado con sus propias púas en el suelo incapaz de darse la vuelta. Con mi espada volví a pegar otros dos tajos cortando los tes brazos restantes. Una vez que su escudo no tenía la resistencia de sus brazos, Leona, enfurecida empezó a golpearlo con todas sus fuerzas en el cuello, hasta que seccionó la yugular y le rompió la columna. No paró de golpearle hasta que la cabeza de la criatura colgaba sin vida.

La grieta se cerró, Bel'Veth, concentrada con luchar con los aspectos había dejado de invocar engendros y abrir grietas. Me senté en el suelo exhausta, sentía un dolor agudo en el pecho al respirar. Miré al cielo, la burbuja de luz estaba ejerciendo tal presión sobre la reina que estaba a punto de estallar, no parecía haber la mínima muestra de cansancio en los bellos rostros de los aspectos. Finalmente ejercieron más presión con su torrente de luz hasta que la burbuja reventó.

Una explosión de energía consumió el espacio circundante, el aire desapareció por unos instantes y tuvimos que mantener el aliento, la onda expansiva nos empujó violentamente. Cuando la cegadora luz finalmente disminuyó, todo quedó en silencio. Bel'Veth se había desvanecido. Los aspectos la habían derrotado.

Los seres celestiales se acercaron a nosotras levitando, sus presencias irradiaban serenidad y gratitud. Lunaris alargó su mano y tocó mi frente, a medida que su luz me envolvía, sentí una oleada de poder conocida que se fundió con mi alma. Habían compartido parte de su esencia con nosotras otra vez, otorgándonos de nuevo los poderes que nos dieron prestados cuando se vincularon a nosotras.

Solaris con un movimiento de su mano abrió una brecha espacial.

- Vuestra valentía y determinación han demostrado que sois dignas del poder que lleváis dentro - dijo Lunaris
- La batalla entre la luz y la oscuridad es eterna, pero deben coexistir en armonía, vosotras mantendréis el equilibrio de esa balanza para preservar Runaterra. Seguiremos vigilantes, y cuando se necesite, nuestros poderes estarán a vuestro alcance - concluyó Solaris

No hacía falta decir nada en voz alta, pues podían leer nuestras almas. Con una última mirada de gratitud y respeto, nos adentramos en el portal.

Aparecimos en el desierto junto a Talon y el resto de soldados que habían sobrevivido, todos, exhaustos por la batalla, se sorprendieron al vernos aparecer de repente de la nada.



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