viernes, 18 de agosto de 2023

RENACER - EPILOGO

Cuando salimos del portal el sol estaba todavía en su cénit, aunque no tardaría mucho en comenzar su descenso. Hacía un calor de mil demonios.

- ¡Estáis vivas! - gritó Talon sorprendido después de vernos aparecer - Cuando vimos estallar esa cosa pensábamos que estabais dentro...

- Y así era - dijo Leona - La onda expansiva casi nos asfixia y de no ser por los aspectos no habríamos podido salir...

Aún estaba en shock por todo lo que había pasado, era cierto, habíamos sobrevivido, tenía otra oportunidad. Me reajusté el pañuelo (o lo que quedaba de él) sobre la cabeza para hacer algo de sombra sobre mis ojos y mi delicada piel.

- ¿Cómo os librasteis del monstruo? 

- No lo hicimos, varias veces estuvimos a punto de matarlo, pero el cabrón conseguía más vida y se regeneraba cada vez que mataba a alguien. Intentábamos mantenerlo a raya alejado de nosotros cuando fue la explosión y todos los engendros se desintegraron

- ¿Habrá llegado lo suficiente lejos para cerrar todos los portales? - preguntó Leona, Talon se encogió de hombros desconociendo la respuesta. 

- Seguramente se harán batidas por toda Runaterra para verificar que así sea - dije

Los soldados comenzaron a levantarse cansados, otros ayudaban a sus compañeros heridos, Leona se colgó el escudo a la espalda y la espada en el cinto. Talon le siguió de cerca. Aspiré hondo, los poderes que me había devuelto el aspecto Lunar me habían revitalizado, ayudándome a sanar mis heridas. Miré a Talon y corrí hacia él.

- ¡Espera Talon! ¿Podemos hablar? - Talon se paró y me miró duramente, Leona también se giró observándome, pero continuó su camino- por favor, dame la oportunidad de explicarme...

- Mira Diana, no tenemos nada serio, no tienes que darme explicaciones 

- Pero quiero, has tomado una impresión mía errónea

- Esta bien - resopló y se sentó en una columna caída de las ruinas -Yo siempre he sido muy honesto contigo Diana, me gustas, me gustas mucho de hecho, me lo paso genial contigo, pero no me va el royo de compartir

- A mí también me gustas. 

- Entonces ¿Quién era ese? ¿Te gusta?

- No, en absoluto. No sé quién es - Talon me miró intensamente decepcionado - es la verdad, mira... - me rasqué la cabeza buscando las palabras adecuadas, no quería cagarla - Cuando aún vivía en Targon con los solaris lo encontré en un templo, del que saqué mis armas... explicó cosas sobre la historia de los Lunaris, pero al rayar el alba desapareció... pensaba que había sido imaginaciones mías, pero volví a verle en el hospital... después de la última misión. - Talon me miraba concentrado en lo que decía, por lo que seguí hablando - igual pasó allí, me intento comer la cabeza con que debíamos aliarnos y que teníamos que vengarnos de los solaris... también desapareció de repente... he llegado a pensar que es cosa de las visiones de los aspectos o que estaba loca

- Pero el si te conoce - observó

- Siento que me achecha, por eso siempre me sorprende cuando aparece, pero la verdad no se ni su nombre, nunca me lo ha dicho y cambia de tema cuando le pregunto - me senté al lado de Talon cansada - la verdad no sé qué pretendía aquel día cuando me besó - le miré directamente - creo que sabía que estabas ahí y quería distanciarnos, pero no sé por qué... cuando me encaré a él se marchó igual que había venido

- Es una historia bastante... increíble

- Lo sé, es como un fantasma... pensaba que eran imaginaciones mías hasta que lo atacaste... ¿por cierto que hacías ahí?

- Te vi salir de la academia, como me fui tan rápido por la mañana pensé en pasar un rato contigo ya que había terminado lo que me habían encomendado... saliste tan decidida hacía el bosque... y te seguí para sorprenderte allí.

- Sabes que eso suena un poco siniestro, ¿no?, si no fuera porque te podría dar una paliza si fueras una amenaza - bromeé intentando quitar hierro al asunto, el se rio

- Si seguro... pero haces trampas con esas magias lunares - relajó los hombros y se aclaró la garganta - bueno pues eso fue, cuando llegué me quedé un rato mirándote entrenar y antes de que me decidiera a salir apareció el.

- Por favor, no le des más importancia a ese tipo, no sé lo que quiere de mi, pero tengo mi mente clara con respecto a mis sentimientos

- Esta bien Diana, intentaré olvidarlo, la verdad no me gusta estar enfadado contigo - me sonrió de lado y se levantó, se sacudió la tela del pantalón para quitarse la arena y tierra pegadas - anda vámonos, necesitamos una ducha, apestas - sonrió sarcástico

- Ehhh - le intenté empujar, pero me esquivó escabulléndose- tu tampoco es que huelas a rosas - cuando me adelantó andando, le sacudí el culo que lo llevaba lleno de arena - ¡mira que sucio!

- ¿Y tú qué? - se pegó la vuelta y de un salto se puso detrás mía, sacudiéndome ahora el trasero.

Entramos en un juego de críos, intentando atraparnos mutuamente hasta que Talon se paró en seco y tropecé sobre el cayendo ambos a la arena, rodamos sobre la duna hasta llegar al fondo de la misma

- ¿Estas bien? - dijo preocupado

- Parecemos dos tontos - repliqué - ahora sí que necesitamos una buena ducha - me removí el pelo intentando quitarme inútilmente la molesta arena

- Espera tienes un poco aquí - acarició levemente mi mejilla quitando la arena pegada

- Tu también - peiné con suavidad su cabello hacía atrás y después bajé las manos hasta su pecho, sacudiendo la ajustada camiseta.

Él se acercó a mí y me rodeó con sus brazos. Acercó sus labios a mi oído derecho y me susurró.

- Te esperó en mi cuarto después de que te quites toda esa arena - cuando se apartó estaba sonrojada por su acercamiento y palabras

- Bueno... - dije acalorada - creo que hay un poco de prisa - corrí hasta donde estaban aparcados los quads y apreté el acelerador derrapando en la arena. Talon me imitó y comenzamos una carrera de vuelta hasta la academia.

Cuando llegamos a la ciudad se había evaporado parte de la tensión de antes, por lo que decidimos dar tranquilamente un paseo de vuelta a la academia. Los comercios seguían igual de abarrotados que cuando salimos por la mañana, aun faltarían un par de horas hasta que comenzaran a cerrar. Atravesamos el mercado de la seda y llegamos a una zona más amplia, una gran plaza con abundantes palmeras y con una pequeña fuente en el centro rodeada de bancos para relajarse a la sombre, era como un pequeño oasis en aquel lugar tan caluroso. Un olor embriagador a comida envolvía todo el lugar, ahora entendía porque esa plaza se llamaba el Zoco de las Mil Especias... todos los edificios que rodeaban la plaza eran restaurantes y puntos de venta de comida para llevar, mi estómago rugió.

- No he comido nada desde que hemos salido esta mañana - me apreté el estómago para que dejara de rugir - estoy muerta de hambre

- Yo también estoy hambriento y estos ricos olores no ayudan... - señaló uno de los puestos - vamos ahí si quieres, tiene buena pinta - nos acercáramos a un puesto con un letrero de madera vistoso para pedir algo para llevar. 

Miré la carta del puesto y elegí un box de querzal en shirosa, una sabrosa carne de ave marinada en shirosa y círcupa que le daban un toque intenso e iba acompañada de arroz dulce en zafrosa, Talon pidió un plato de taipín del Milo con dorlices, era un delicioso pescado ahumado sobre brasas de arena caliente y aderezado de talima que le daba un toque cítrico y picante, las dorlices eran pequeños tubérculos cortados en tiras que freían hasta estar crujientes y condimentaban con sal y la propia salsa de talima. Pagó la cuenta y nos acercamos a uno de los bancos libres alrededor de la fuente para comérnoslo tranquilamente.

Puse los ojos en blanco al dar el primer bocado, tenía tanta hambre que no me importó abrasarme la lengua de lo caliente que estaba, Talon hizo una mueca también al quemarse, pero siguió comiendo.

- ¡Dioses! Ufff como arde, pero que bueno esta.

- Encima el tuyo era picante, quieres que le pida un vaso de leche de muhara, se te ha puesto la cara roja

- No te preocupes, me encanta el picante.

Después de terminar e merendar-cenar tiramos los restos y retomamos la vuelta a la academia.

Nada más entrar soltaron vítores en mi honor por haber acabado con el vacío, sonreí agradecida, aunque un poco cohibida <<supongo que Leona también ha pasado por esto al llegar...>>. 

- Gracias a todos - dije algo tímida - no lo habríamos conseguido sin vosotros, todos vosotros sois los verdaderos héroes - anuncié a los reclutas que me elogiaban

- Deberías sentiros orgullosas, habéis conseguido algo que ningún otro mortal es capaz - me susurró Talon al oído cuando dejábamos el vestíbulo

- Fueron los aspectos, ellos son los que realmente cerraron el portal, nosotras solo entretuvimos y estorbamos a Bel'Veth y sus criaturas

- Déjate ser el centro de atención por un rato, te lo mereces - apreté los labios en una fina línea y le sonreí de medio lado 

- Bueno y ¿Qué vas a hacer ahora? - le pregunté intrigada - te vuelves a la academia de Valoran o tienes tareas pendientes a medio camino

- Yo no paro, creo que apenas vuelva a la academia tendré que partir de nuevo

- ¿A dónde?

- Ya sabes - posó su dedo índice sobre los labios en señal de silencio

- Top secret - reí 

- ¿Y qué hay de ti?

- No creo que tarde en sonarme el teléfono o el busca con la jefa mandándome algo nuevo, supongo que partiré mañana temprano

- Eso nos deja toda la noche libre para nosotros - sonrió travieso - aunque yo comparto cuarto

- Por suerte una heroína como yo tengo el privilegio de tener una habitación doble para mi sola - le sonreí cómplice, la pasión de antes estaba volviendo, le cogí de la mano y sin decir nada más lo arrastré hasta mi cuarto, él se dejó llevar - pero primero una ducha

- Siempre que sea juntos, donde sea...

El polvo de reconciliación fue incluso mejor que el de la última vez. Mancillamos casi todas las superficies de la habitación... en la ducha, en el sofá, sobre la cómoda, contra la pared, en la cama... repetimos una, dos, tres veces... todas las veces necesarias. En el último arrebato de sexo desenfrenado, extasiados por el clímax nos quedamos tumbados sobre la cama y poco después nos quedamos dormidos.

Cuando desperté por la mañana era bastante tarde, Talon ya se había ido, me sentí algo triste por ello y me apenó no haberme despertado antes para despedirme de él, habíamos pasado una noche muy intensa, aunque fugaz, y a pesar de que sabía que ese momento llegaría tenía la esperanza de que se quedara un poco más por mí. 

Recogí las cosas y me adecenté, salí a buscar a Leona.

Cuando me acerqué a su cuarto y toqué la puerta no hubo respuesta <<¿habrá bajado a almorzar?>>, bajé por las escaleras dirección a la cafetería y me encontré con ella cuando subía.

- Hey, hola Leona, justo a quien andaba buscando

- Hum, hola Diana - me dijo al levantar la cabeza y verme - ¿Qué pasa?

- Solo iba a visitarte, como ya hemos terminado aquí... por saber que planes tenías

- Subamos y hablamos - su tono serio me dejó algo preocupada

Su cuarto estaba limpio y ordenado, seguía siendo igual de meticulosa y austera que cuando estábamos estudiando. Cuando entramos nos sentamos cada una en una cama, frente a frente.

- ¿Y bien? ¿Qué vas a hacer ahora?

- Ayer me llamó Kayle por la tarde, me dijo si quería unirme a la academia, que sería una buena incorporación - alcé las cejas sorprendida

- ¿Y que le dijiste? ¿vendrás a la academia de Valoran? 

- Le dije que me lo pensaría estos días, la verdad durante la noche lo he decidido, pero aun no me he acostumbrado a usar estos aparatos y no he podido llamarla - sacó el móvil de su bolsillo y aporreó la pantalla con los dedos, sonreí al ver que se refería al móvil que le habían dado, me vino un fugaz recuerdo de como me sentí igual de abrumada cuando descubrí toda la tecnología que existía fuera de Targon

- ¿Qué has decidido? - sentía un cosquilleo al pensar que podríamos volver a tener la relación de amistad tan fuerte como la que teníamos de pequeñas

- No voy a ir - mis ilusiones se cayeron por tierra en un instante - al menos por el momento -  <<al menos aún hay algo de esperanza de que sea como pensaba>> Leona continuó hablando - llevo toda mi vida a las ordenes de otros, luchando por unos ideales en los que ya no se si creo, la verdad me siento perdida - sus ojos mostraban cansancio mas allá de la fatiga física

- En cierto modo te entiendo - dije comprensiva - he pasado por esos momentos, creo que todo el tiempo que pasé en Rakkor me sentí así

- Nunca fuiste una de nosotros - no había rencor en sus palabras, estaba reconociendo que yo no era igual al resto de su fe - nunca llegué a comprenderte, aunque lo intenté muchas veces, por eso insistía en quedar contigo cuando éramos niñas, luego ya... - desvió la mirada - nuestra religión nos separó demasiado y ahora... - me miró con gran pesar - me arrepiento de muchas cosas, siento que hayas estado tan sola todos estos años

- No me compadezcas, he aprendido a ser amiga de la soledad, me he convertido en quien soy ahora gracias a ello

- Me iré una temporada, a recorrer mundo, aunque no se adonde aún, nunca he viajado mas allá de las fronteras de Targon hasta que te seguí desde...

- Lo se... no te preocupes - dije quitándole importancia - te recomiendo Jonia, es el lugar perfecto para encontrar la paz y el equilibrio, además en esta época esta preciosos y rebosante de vida. 

- Te lo agradezco, te prometo que volveré pronto 

Me levanté de la cama y me acerqué a ella. Le abracé, como se abraza a un hermano que llevas años sin ver, pues era así como me sentía. De niñas habíamos sido uña y carne, mas que amigas, mas que familia y ahora sentía que la había recuperado de nuevo. Ella me correspondió y nos quedamos así unos segundos antes de separarnos, al separarnos me acerqué a la mesita donde había dejado el teléfono y le gravé mi numero en sus contactos.

- Si algún día aprendes a usarlo y te apetece hablar conmigo solo tienes que llamarme, te he guardado mi número en la agenda

- Lo tendré presente - me sonrió con sus sonrisa más radiante 

- En fin... supongo que es una despedida

- Será breve 

- Adiós Leona, espero que encuentres lo que necesitas - ella asintió y con una sonrisa de medio lado salí de su habitación

<<Nuestros caminos se vuelven a separar, a pesar de que estamos destinadas a trabajar juntas, se resiste a cumplirse>>. Terminé de guardar mi ropa y objetos personales en el macuto y salí hacia el puerto, me dieron arcadas al recordar el viaje de ida.

- ¿Vas a subir? - me preguntó una señora a mis espaldas que vendía los billetes en una caseta de adobe

- No estoy segura - me masajeé el pecho para calmar el mareo y las nauseas que me habían entrado - no me sentó muy bien la última vez que subí a uno...

- Si tienes mareos te recomiendo que te tomes antes un té de solvespina, venden saquitos en el mercado para infusionar

- No se si tengo tiempo para tomar tés, sale ahora el barco, ¿no?

La señora me miró de medio lado y se volvió para rebuscar algo en su bolso.

- Anda toma - me dijo extendiendo su mano a través de la ventanilla sujetando algo pequeño - son caramelos, tienen menos efecto, pero puede que te valgan.

- ¡Muchísimas gracias! Me has salvado la vida - dije aliviada, desenvolví el caramelo y me lo tomé, acaricié con mi lengua el sabor dulce y ácido, respiré hondo - ¡ahora sí! Por favor, un billete a Stonewall

La muchacha sonrió, me entregó el billete y guardó las monedas.

La vuelta a Valoran fue un poco más llevadera que la ida, ya no tenía preocupaciones, además hubo una gran diferencia en el viaje por barco, como me había prometido la señora de la venta de tickets, no me había mareado tanto. El viaje en tren de vuelta fue mas corto, en sentido norte pasaba por menos poblaciones y era un camino más recto y directo, a diferencia del sentido sur que daba más rodeo para esquivar parte de las montañas y tenía que pasar por más ciudades importantes.

Cuando llegué a casa, encontré a Syndra acaramelada con Zed.

- ¿Interrumpo?

- ¡Diana! - Syndra soltó a su novio y saltó del sofá para abrazarme efusivamente, Zed se levantó mas pausadamente y me chocó la mano 

- Las horas que son pensé que ya llegarías mañana - comentó mi amigo

- No, pero es que el viaje es muy largo y la verdad... me levanté tarde - reí

- Si, ya me ha dicho Talon - abrí los ojos sorprendida y algo avergonzada, se me encendieron levemente las mejillas  - los tíos también cuchicheamos - se rio burlonamente - lo habéis aclarado todo supongo

- Así es

- Me alegro entonces

Syndra observaba y escuchaba atentamente sin perderse detalle << mira que es cotilla...>>. Cuando me iba a la cocina a picar algo, Syndra me interceptó.

- Por cierto, alguien llamó por teléfono hace un par de horas preguntando por ti

- ¿Al fijo? que raro, ¿y que quería? ¿Quién era?

- No lo sé, cuando pregunté  para dejarte el recado colgaron, parecía la voz de un hombre

Su noticia me dejó cavilando un rato mientras cenaba, aunque al ver que no iba a darle solución por más vueltas que le diera, decidí dejar de pensar en ello. Tomé unas cervezas con mis amigos y después me acosté.

Al día siguiente volví temprano a la academia para redactar el informe de la misión y cual fue mi sorpresa al ver mi mesa totalmente cubierta de papeles y carpetas. Sobre la pantalla de mi ordenador había una nota pegada con la letra rápida, apretada y elegante, firmada por Kayle.

No pienses que me he olvidado 

de tu castigo por lo de la última vez.

~Kayle~ 


Encima de mi agenda había un papel con una larga lista de tareas relacionado con todo el desorden de mi mesa. Informes que revisar y cumplimentar, montones de documentos que archivar y un largo etcétera. A la vez que me había asignado dos semanas enteras de patrulla callejera. Iba a ser un mes de verano tedioso << ¿en que momento he podido pensar que me iba a librar? >>.




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