Cuestión de confianza
Pasé un tiempo en el pequeño poblado, ayudando en la caza y curtiendo pieles, mientras el invierno se volvía más crudo e intenso. Los elnüks, nuestra principal fuente de carne y pieles, estaban migrando hacia los valles más cálidos de la costa oeste de Freljord, por ello, la tribu llevaba días cazando nada más que conejos y pequeñas alimañas. No tardarían en desmontar todo lo que pudieran del campamento y partir para seguir el rastro de los elnüks.
Una mañana, que había amanecido tranquila, estaba enrollando pieles curtidas en sacos para prepararlas para el viaje próximo. De repente, avisté algo en el horizonte acercándose al campamento a gran velocidad y dejé la tarea en cuanto lo vi. Una enorme bestia blanca corría hacia aquí. Me preparé listo para atacarla, sin embargo, mis hombros se relajaron al comprobar con sorpresa que había una persona montada encima del animal. El forastero viajaba a lomos de un drüvask. Se trataba de un muchacho joven, flaco y menudo, con el pelo rubio cenizo, el labio partido y la nariz ligeramente torcida. Su figura, parecía ridícula en proporción a la gran montura que llevaba. El enorme cerdo salvaje gruñó cuando su dueño lo detuvo.

