viernes, 7 de junio de 2024

LOS CENTINELAS DE LA LUZ - CAPÍTULO 15

Lo malo de tener amigos

El ataque de Viego me lanzó contra el fondo de la sala, choqué contra la librería y un tomo gigante se me cayó encima de la cabeza. Eso iba a producirme un buen chichón. Viego cogió del brazo a Gwen y abrió un portal justo detrás de Senna, entonces, le cogió también y las arrastró a ambas adentro con el. 


Vi a Lucian perseguirle, pero antes de que pudiera entrar y atacar al rey, su campeón targoniano arruinado apareció de un salto para impedirle el paso, y luego estaba la otra criatura... <<Ese espíritu maligno, seguro que si rompía su linterna vengaría muchas almas...>>, pensé. Diana y Vayne se lanzaron contra el targoniano con uñas y dientes, entre las dos, conseguían hacer retroceder a aquel hombre.

La niebla cubría todo a nuestro alrededor y los espectros comenzaron a salir como un rio de los portales que había abierto el rey. Alcancé a Graves, que se escondía detrás de una pared en ruinas mientras recargaba la escopeta. Disparaba sin descanso a las criaturas que salían.

- ¿Nadie tiene camiseta o que? - me dijo sarcástico al verme. En parte tenía razón, tanto Viego como el targoniano no se habían molestado en cubrir su torso con armaduras... y mis esculpidos abdominales... se veían bien solo con mi capa, aunque quizás no era muy acertado haber venido desprotegido a la batalla final.


Apreté mi arma y cuando todos los enemigos estaban distraídos luchando con el resto de centinelas, seguía  Viego dentro del portal. Aquel lugar estaba abandonado, con las columnas derrumbadas y las alfombras desechas por el tiempo, un trono se erguía al fondo de la estancia al final de una pequeña escalinata. Debía de ser Alovendra,  la capital de Camavor. Escondiéndome detrás de un pilar caído pude contemplar con horror como Viego intentaba finalizar su ritual y resucitar a su esposa muerta. Senna y Gwen estaban tumbadas delante de mi, perdiendo su fuerza vital cada vez más.


Sacó de su bolsillo una caja de música y con su espada extrajo el fragmento que guardaba. De repente, una sacudida de poder movió los cuerpos de mis compañeras, Isolde se volvía cada vez más corpórea a la misma velocidad que Senna y Gwen morían. Viego estaba literalmente robando sus almas poco a poco.


- ¡Mi Isolde!¡Mi reina!¡Por fin estas conmigo! - exclamó el rey contento de volver a ver a su esposa

- Todo esto en nombre del amor... - comenzó a hablar el espíritu de Isolde, cada vez más físico - todos los sacrificios que se hicieron... todas las vidas que han cambiado... has vuelto locos a hombres buenos y hecho buenos a locos.. no hay atrocidad fuera de tu alcance. - miró a su marido con dolor - Viego, tu oscuro y maltrecho corazón lo ha destruido todo... convertiste nuestro amor temporal en una eternidad de amargura y locura... toda esta muerte... toda esta ruina... ¿y para que esta obsesión? - le preguntó con amargura - Te quise hasta mi último aliento... porque no ha sido bastante... nuestra tragedia debería haber muerto conmigo... ahora dame reposo... - se lamentaba la mujer, entonces me miró suplicando con sus ojos que terminara todo aquel sufrimiento


- ¡Pero ahora ya podemos estar juntos mi vida! - le contestó Viego sin poder apartar los ojos de ella - ¡ya nadie nos molestara más! ¡Jamás te apartaré de mi!

Mire mi arma, mi absolvedor. Había intentado muchas veces resucitar a Shadya con el vengándome de los parásitos de Shurima sin éxito, pero quizás ahora... 

<<Ainss... lo malo de tener amigos... es tener que vengarlos siempre. ¡Venga Akshan, el mundo no se va a salvar solo! >> y disparé, un destello de luz salió de mi arma directo al corazón de Isolde.

- ¡Noooo! - gritó el rey, soltó un aullido desgarrador que resonó en toda la sala, era tal su dolor que casi hizo que se me encogiera el corazón de lástima.  

El alma de Isolde se volvió a romper definitivamente y su alma volvió a dar vida a Senna y Gwen. Estas recuperaron rápidamente sus fuerzas y se incorporaron dispuestas para atacar a Viego. Viego, aún aturdido por el dolor, no esperó el ataque de Senna. Con sus fuerzas renovadas, ordenó a la ruina volver a ella y sacó toda la corrupción del corazón de Viego, quitándole así los poderes que poseía sobre la niebla y volviéndolo mortal. Con su cañón de luz le disparó, debilitándolo.


Gwen entonces actuó, escarmentada de antes, ató con sus hilos del destino y agujas mágicas ambas manos y pies de Viego, inmovilizándolo y condenándolo a un bucle temporal del que no podría salir jamás. Viego permanecería eternamente encadenado allí, a los pies de su trono en su castillo de Alovendra.


Salimos de aquel lugar con energías renovadas, dispuestos a ayudar a nuestros compañeros a acabar con el resto de arruinados.

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