sábado, 15 de junio de 2024

LOS OJOS DEL HIELO - PROLOGO

Un susurro helado y etéreo recorre las vastas y desoladas tierras de Freljord, llevándose consigo fragmentos de historias olvidadas y secretos enterrados en lo profundo del hielo eterno. La nieve cae en un silencio pesado, envolviendo todo en un manto blanco que oculta más de lo que revela. En este mundo de hielo y oscuridad, donde el viento aúlla como un lobo solitario, una voz emerge, suave y cargada de un peso ancestral.

Hace mucho tiempo, en una época ya olvidada, antes de que las arenas surgieran y devoraran Shurima, seres de magia antigua caminaban por Runaterra con total libertad. Freljord era una tierra inhóspita y mucho más salvaje que ahora. El clima, cruel y violento, azotaba la tierra con fuerza, los animales salvajes rondaban a sus anchas y la magia desbocada impregnaba cada rincón.

En esta era tan peligrosa e inestable, las primeras generaciones de humanos vivían en pequeñas tribus dispersas, dependiendo de la protección de los Cinco Dioses Hermanos para sobrevivir. En una de esas tribus del helado desierto de Freljord nacieron tres hermanas, Avarosa, Serylda y Lissandra.

A pesar de que los humanos dependían de los dioses, tres de ellos ofrecían muy poca protección y parecían indiferentes ante los problemas de la humanidad. Los otros dos, el Jabalí de Hierro, y el Oso del Trueno, exigían pruebas de fuerza a cambio de su protección. Ellos promovían guerras violentas entre tribus, exigían adoración, obediencia y constantes sacrificios en su nombre.

Con el tiempo, las hermanas crecieron. Ambiciosas, destacaron y se convirtieron en poderosas mujeres. Avarosa, la mayor, buscaba unir a las tribus bajo un estandarte de paz y prosperidad. Serylda, la segunda, deseaba conquistar y gobernar a través de la fuerza bruta. Y Lissandra, la menor, anhelaba el conocimiento y el poder oculto en las profundidades del hielo. Las tribus comenzaron a venerarlas y a seguirlas. Cansadas de la situación con los dioses, decidieron levantarse en armas, buscando unificar las tribus para dejar atrás la dependencia de la humanidad hacia los dioses. Las tres hermanas, juntas, eran invencibles y lograron conquistar muchas tribus y organizarlas para que pudieran sobrevivir.

Sin embargo, Volibear, el Señor del Trueno, no estaba feliz con este acto de rebeldía. No podía consentir que los humanos adoraran a mortales antes que a los mismos dioses. Creía que alejarse del salvajismo de la naturaleza llevaría a los humanos a vidas sedentarias y débiles, así que decidió ponerles un alto él mismo. Ellas intentaron desafiar al cielo y cumplir sus deseos, sin embargo, pagaron un terrible precio por ello. El poderoso dios fue contra las guerreras y su ejército, usando su gran fuerza, ferocidad y el control de las tormentas, hirió gravemente a las tres. Avarosa quedó completamente sorda por el retumbar de sus truenos, a Serylda le cortó la lengua, perdiendo así su voz y, con sus poderosas garras, le sacó los ojos a Lissandra, cegándola. Volibear las dejó al borde de la muerte solo para demostrarle a la humanidad la fragilidad de sus líderes y advertirles las consecuencias de su desobediencia.

Aunque todas habían perdido algo en los baldíos helados, el ataque del Gran Oso, lejos de aterrar a las hermanas, las unió aún más e incrementó su deseo de superar su necesidad de los dioses. Pasaron los años y juntas unieron aún más tribus a su causa y la fuerza de los humanos aumentó todavía más..., pero hasta los lazos de sangre tienen un límite.

Sus destinos estaban entrelazados con fuerzas más antiguas y poderosas. Las alianzas formadas y los pactos sellados con entidades de otro mundo las llevaron al borde de la destrucción. En su momento de mayor desesperación, una traición cambió el curso de sus vidas y del mundo entero.

Ahora, enterrado bajo el hielo eterno, un secreto oscuro aguarda. Un secreto que podría consumir todo lo que conocemos...

El susurro se desvanece lentamente en la penumbra de la noche, dejando tras de sí una sensación de inquietud, como si el mismo viento de Freljord hubiera revelado solo una fracción de una verdad más profunda y oscura.

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