viernes, 3 de mayo de 2024

LOS CENTINELAS DE LA LUZ - CAPÍTULO 5

La dama luminosa

El viaje de vuelta a la capital demaciana era largo, y tuve que hacer varias paradas para recuperar y recargar mi maná entre hechizo y hechizo. Además, los portales no podían trasladarme a una gran distancia de manera continua. Llegué a la costa muy de madrugada y con las primeras luces del alba alcancé Kalamanda. Elegí el trasporte marítimo para cruzar el Mar del Conquistador, la ruta rodeaba todo el continente por el oeste y tenia como destino Demacia. 

Durante el viaje, aproveché para descansar un poco. Había pasado toda la noche en vela para llegar a Kalamanda cuanto antes. Desperté en la primera parada que hizo el barco, la bocina me sobresaltó y ya no pude volver a dormirme. Observé con horror cómo la niebla negra y la ruina habían engullido la costa y los bosques. 


Las aldeas a las que nos acercábamos a recoger pasajeros y mercancías estaban vacías, habían pasado a ser pueblos fantasma, apenas había vida en ellos. El sol del mediodía brillaba cuando el barco volvió a parar, esta vez en Fuertealbor, un pequeño pueblo portuario en la bahía de Demacia. Tenían planeada una parada durante varias horas para cargar víveres y repostar, ya no estaba lejos de la capital. Decidí entonces seguir por tierra a pie, alternando con mis portales rúnicos. Al atardecer, un día después de mi partida de Targon, pisé la abarrotada gran plaza demaciana y me dirigí a las puertas de palacio.
Los guardias no hicieron preguntas al verme y me dejaron entrar sin contratiempos. Yo era uno de los pocos magos a quienes permitían entrar en el castillo, a pesar de ello, aún había gente que me miraba con desconfianza y cierto temor. Bajé a las mazmorras y busqué al carcelero. Debía informarle sobre la situación de Shyvana.

- Sigue encerrada, archimago, aunque su juicio está pendiente, seguramente sea la semana próxima. He oído que estaban considerando liberarla; el rey le tiene aprecio a pesar de lo que ha hecho, eso si, solo si realmente ya no está poseída.

- ¡Bajo ningún concepto debéis soltarla! - exclamé - sé que hace unos días estuvo aquí una pupila de Kayle y le ayudó a liberarse, pero me temo que aún no está completamente fuera de peligro y podría recaer.

- Pero el rey...

- Debe comunicárselo a el, igual que se lo estoy notificando yo ahora. Hasta que liberemos de esa niebla negra toda Runaterra, aún puede volverse contra vosotros. Quien la controlaba es muy poderoso - y su poder aumenta cada vez que consigue un fragmento, pensé para mis adentros - ¿Puedo verla? debo hablar con ella

- Le acompaño - nos detuvimos frente a una gran puerta de madera reforzada con travesaños de hierro, dos soldados la custodiaban. El carcelero rebuscó en su llavero, y los soldados quitaron las vigas para que pudiera entrar. Luego, cerraron las puertas de nuevo al entrar, indicándome de que tocara la campana cuando necesitara salir.

Me acerqué a las rejas.

- ¿Shyvana? Soy Ryze, ¿Cómo estás? 

La semidragona estaba en una esquina, sentada con la cabeza gacha. Al oír mi voz, la levantó cansada.

- Ahh, hola gran archimago - dijo con voz cansada, sonrió sin ganas, podía ver sus mejillas mojadas de lágrimas desde esa distancia - he tenido momentos mejores, amigo

- Siento por lo que estas pasando. Debes ser fuerte a pesar de tu situación - Shyvana se levantó pesadamente y se acercó hasta las rejas

- Lo intento, pero no paro de darle vueltas a la cabeza, recordar lo que he hecho me está matando...

- Tienes que aguantar un poco más. Hasta que no se libere Runaterra de la ruina, no puedes salir.

- Lo sé, tengo miedo de que vuelva a controlarme... he oído que iban a juzgarme pronto, pero si deciden liberarme... no quiero salir, no puedo... - inspiró poniendo en orden sus ideas - temo por la seguridad de la gente si vuelvo a convertirme y ser controlada por él

Le cogí las manos comprensivo por entre las rejas.

- Debes ser fuerte. Medita tus debilidades y refuérzalas como una muralla, no dejes que vuelva a entrar... te prometo que te avisaremos la primera en cuando le derrotemos

- Me alegra que tengáis esa confianza de que podréis con el - dijo esperanzada

Después me aparté de las rejas y comencé a mandar un chorro de magia a la petrecita para alimentarla y reforzarla, eso también debilitaría la fuerza mágica a Shyvana, ya que sus grilletes estaban reforzados de la misma roca.

- Te costará más romper estas murallas si vuelves a... - no terminé la frase, Shyvana asintió en señal de entendimiento y volvió al fondo de la celda - adiós Shyvana. 

La dragona levantó la mano con desgana despidiéndose. Después toqué la campanita y salí de la cámara en cuanto me abrieron.

Fuera encontré a Lux discutiendo con uno de los soldados.

- Señorita Crownguard, debe mantenerse lejos de esta gentuza, son gente peligrosa. Su hermano me pegaría una paliza si sabe que le ha pasado algo durante mi guardia

- No va a pasar nada, no son gentuza, la mayoría son niños y ancianos... y apenas les alimentáis, es una crueldad

- ¿Acaso no escarmentó con el incidente de Sylas? - eso fue un golpe bajo para Lux, la muchacha aún no se perdonaba lo inocente que fue y lo fácil que le había engañado ese mago renegado. Habíamos hablado largo y tendido de ello en varias ocasiones. Lux arrugó el entrecejo y miró duramente al soldado, este relajó sus facciones, no quería herir sus sentimientos - perdóneme por recodarle aquel incidente, señorita Crownguard, pero de verdad me meteré en un lio si le ven aquí. Le han prohibido la entrada en las mazmorras, es una orden directa de su tía Tianna, es decir, del Alto Mariscal. Prometo que intentaré aumentar las raciones a los prisioneros cuando sea mi turno, pero por favor, márchese.

La conversación había terminado, Lux bajó la cabeza y dejó el cuenco de comida sobre un taburete, después se dirigió a las escaleras que subían a uno de los patios interiores. No se había percatado de mí, le seguí unos pasos por detrás hasta alcanzarla en el patio.

- Señorita Luxanna Crownguard - la llamé enfatizando su nombre

- Ryze, que sorpresa verte - la chica corrió hacia mí al verme y me abrazó - te he dicho muchas veces que me llames Lux a secas, déjate el protocolo conmigo - me dijo a modo de reprimenda - ¿Qué haces aquí? Las clases están suspendidas hasta nueva orden

- Lo sé, debía aclarar algo sobre la prisionera que tenéis encerrada, y hablar con ella. También he venido a hablar contigo, muchacha... ¿Podemos ir a un lugar más discreto? es importante.

- Claro - la alegría de verme dio paso a la preocupación - vayamos al patio trasero, es muy grande y a estas horas no hay nadie y menos con los ánimos que hay últimamente.

Le seguí por los pasillos hasta el mencionado patio y nos sentamos en un banco a la sombra de los árboles con vistas a una fuente, inspeccioné la zona. La muralla aún quedaba lejos y no había nadie en aquel parque, era seguro hablar.


- Tu dirás - dijo expectante, le miré atentamente

- Se sobre tus poderes, Luxanna

A Lux se le desencajó el rostro al oír aquello.

- No sé dé qué me hablas Ryze, yo no tengo magia - intentó disimular

- No tienes que escondérmelo a mí, llevo mucho tiempo viviendo en este mundo y con la magia de las runas puedo reconocer a alguien dotado con gran facilidad - le puse una mano en el hombro - no te preocupes, tu secreto sigue a salvo conmigo - Lux soltó el aire que había estado conteniendo.

- Pensaba que te lo habría confesado mi hermano, o que me habías visto usarla... - me confesó al fin -solo lo sabe Garen, nos prometimos mutuamente que no se lo contaríamos a nadie. Si alguien descubre que puedo hacer magia me encarcelarán como a los otros magos y mi familia caerá en desgracia.

- Tranquilízate, sigue siendo secreto. Tu hermano no me ha contado nada, el no te ha traicionado, pero la cuestión es que necesito que uses tu magia

- Pero me descubrirán y encerrarán, sería una mancha para mi familia

- No necesariamente, Lux, necesitamos tu luz para limpiar la niebla negra que rodea todo, es por un bien mayor

Ella se quedó cavilando mis palabras, sabía que tenía miedo de los cazadores de magos, su tío mismo era el líder de todos ellos. Pero Lux también tenía un corazón bondadoso, estaba seguro que si había algo que pudiera hacer para ayudar a arreglar aquella situación, ella intentaría hacerlo. Levantó la cabeza decidida.

- ¿Qué puedo hacer?

Le conté sobre los centinelas y su misión de liberar la ruina, que debía unirse a ellos para ayudarles. También le advertí de que sería peligroso, pero estaba dispuesta a correr riesgos si así conseguía salvar Runaterra. Le hablé sobre el pasadizo secreto para llegar al templo de los centinelas en Demacia, el cual me había confesado Diana antes de partir.

- Debes encontrarlos y ayudarles, pronto se enfrentarán a Viego y es un enemigo muy poderoso. Contigo hay más posibilidades de que ganemos. 

- Eres mi mentor, lo que digas será lo correcto. Haré la mochila y me iré cuanto antes, pero primero debo avisar a mi hermano.

- ¡No!, yo me encargaré de decírselo a tu hermano Garen, es muy protector contigo ya lo sabes - me rasqué la cabeza pensativo - si le avisas de nuestros planes y sabe que correrás peligro puede que no te deje ir...

- Se pondrá furioso si me escapo - dijo Lux preocupada

- Lo sé, asumiré las consecuencias, al fin y al cabo, soy yo el que te ha pedido el favor.

- Esta bien Ryze, partiré de inmediato.... ¿puedo hacerte una pregunta antes de irme?

- Claro, dispara - le sonreí

- ¿Cómo has conseguido que confíen en ti a pesar de ser un mago?, aquí persiguen y encarcelan a todo aquel que muestre signos de que sabe usar la magia

Sonreí de oreja a oreja.

- Te lo diré en nuestra próxima clase Luxanna - prometí

Lux se mordió el labio e hizo una mueca sonriendo de medio lado, después de eso me dio otro abrazo y se despidió antes de desaparecer por la puerta camino de su nueva misión.


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